23 Julio 2009 Seguir en 
Harry Potter hace magia de verdad. No sólo eso: Harry Potter hace magia en Tucumán ¿No lo cree? Asista a la próxima proyección de la sexta película de su saga. Verá como, incluso adentro de la pantalla, el joven mago derrama una poción invisible sobre sus espectadores y los deja clavados a las butacas del cine.
El estreno de "Harry Potter y el misterio del príncipe" dejó a los "pottermaníacos" tucumanos rendidos a los pies de los personajes. Si los protagonistas se coquetean y se acercan al beso, la platea suspira. Si los malos de la película lanzan una frase odiosa, la platea abuchea. Si logran una conquista más en una de sus aventuras, la platea festeja.
Esa dinámica -realmente fantástica- se repitió esta tarde entre el mago más famoso y los cientos de fanáticos que fueron a reencontrarse con él en el cine. Niños con sus madres, abuelos con sus nietos, novias con sus novios, grandes grupos de amigos y un nutrido etcétera se dieron cita frente a la pantalla grande para regocijarse con los vaivenes de la historia.
Adentro de la sala, no valía hablar, pestañear, ni siquiera estornudar. Aparentemente, Harry Potter también hizo desaparecer la gripe A, porque no se vieron barbijos, alcohol en gel y mucho menos preocupación. Eso, al menos, dentro de los límites del cine. LA GACETA ©
El estreno de "Harry Potter y el misterio del príncipe" dejó a los "pottermaníacos" tucumanos rendidos a los pies de los personajes. Si los protagonistas se coquetean y se acercan al beso, la platea suspira. Si los malos de la película lanzan una frase odiosa, la platea abuchea. Si logran una conquista más en una de sus aventuras, la platea festeja.
Esa dinámica -realmente fantástica- se repitió esta tarde entre el mago más famoso y los cientos de fanáticos que fueron a reencontrarse con él en el cine. Niños con sus madres, abuelos con sus nietos, novias con sus novios, grandes grupos de amigos y un nutrido etcétera se dieron cita frente a la pantalla grande para regocijarse con los vaivenes de la historia.
Adentro de la sala, no valía hablar, pestañear, ni siquiera estornudar. Aparentemente, Harry Potter también hizo desaparecer la gripe A, porque no se vieron barbijos, alcohol en gel y mucho menos preocupación. Eso, al menos, dentro de los límites del cine. LA GACETA ©







