Preocupan los elevados índices de pobreza

22 Julio 2009
La pobreza es una antigua compañera del hombre y una de las principales y tristes protagonistas del planeta porque se estima que dos tercios de la humanidad viven bajo su tutela. La Argentina, por cierto, no está exenta de esta realidad; todo lo contrario. En estos días, el informe de la consultora privada Ecolatina reveló que, en el primer semestre de 2009, la pobreza alcanza al 31,8 % de los argentinos y la indigencia al 11,7%, es decir que hay 12,7 millones de pobres y 4,7 millones de indigentes. Ello significa que más de 17 millones de individuos tienen necesidades básicas insatisfechas.
En marzo pasado, el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) señaló que la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) reveló que, a fines de 2008, el 15,3 % de los argentinos que residen en los 31 aglomerados urbanos del país, no habían podido reunir los ingresos mínimos para salir de la pobreza. Eran 3,7 millones de individuos sobre una población urbana estimada en 24,4 millones de habitantes. Según las cifras del Indec, en el Gran Tucumán, la pobreza afectaba al 18,7% (unas 148.850 personas) de la población urbana calculada en 796.000 habitantes. Si se comparaba esa medición con la del último trimestre de 2007 y el primero de 2008, la reducción de la pobreza había sido de casi 10 puntos porcentuales, lo que equivale a decir que 81.040 tucumanos dejaron de ser pobres.
En esa oportunidad y en contraposición al informe del Indec, las estimaciones privadas indicaban que en Tucumán, mínimamente, la pobreza debía encontrarse en un rango de entre un 25% y un 28 %. El titular de la Sociedad de Estudios Laborales (SEL Consultores) había calculado, para el primer semestre de 2008, que la pobreza afectaba al 32% de la población. "
Hace una semana, la Iglesia disintió con la cifra de los índices de pobreza difundidos por el Gobierno nacional, del 15,3% y reiteró que el porcentaje de pobres rondaba en el 30 y pico. El vocero en temas sociales de la institución religiosa, había precisado que la indigencia ascendía al 11%, y a pobreza a más del 30 %, según estimaciones que realizan de acuerdo con la asistencia de gente a las parroquias distribuidas en el país pidiendo ayuda.
Las estimaciones de Ecolatina indican que el 11,7 % de la población no pudo costear la canasta alimenticia (CBA) en la primer mitad de 2009, por lo que se ubicó por debajo de la línea de la indigencia. Ese valor se ubicó por encima del primer (10,5 %) y segundo semestre (11 %) del año pasado. Los porcentajes indican que 4,7 millones de argentinos son indigentes y 12,7 millones son pobres, porcentajes sustancialmente mayores al de las estadísticas del Indec, para el cual la pobreza llega sólo al 15 % en áreas urbanas y al 29 % en el Noreste, la región más afectada.
La diferencia, por lo tanto, es significativa. Creemos que en este llamado al diálogo al que convocó el 9 de julio pasado la Presidenta desde Tucumán y que ya se ha puesto en marcha, uno de los temas centrales debe ser la pobreza. Los números pueden dibujar una realidad menos comprometida, pero de poco sirve porque con eufemismos no se la combate ni se la erradica. Cuando estalló la crisis financiera mundial, el Gobierno dijo que esta no el afectaría al país, pero luego, con los primeros coletazos, tuvo que agachar la cabeza y admitir que habría una recesión, pero "no muy profunda" y que no duraría mucho tiempo. La quietud económica, a la que hay que sumarle las complicaciones del dengue y de la gripe A que han inmovilizado al país, indican que es necesario tal vez, diseñar una política de empleo a corto, mediano y largo plazo, y de educar -no sólo a los chicos excluidos del sistema, también a los adultos- para comenzar a combatir la pobreza.

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