Cartas de lectores

21 Julio 2009

VIOLENCIA SOCIAL
Igual que las propagandas groseras de un producto, actualmente todo se exagera. Con una violencia histérica que llena de alarma las pantallas televisivas con sus shows mediáticos y genera en la gente infundados temores, como sucede con las llamadas pandemias. ¿Cuántos cientos de personas fallecen anualmente por la gripe común, por accidentes en las rutas o por envenenamientos ambientales, y no inquietan? ¿Será que querrán vendernos algo o enloquecer a la gente, o por lo menos no dejarla dormir tranquila? Aparte de un desequilibrio ambiental que está produciendo mutaciones virósicas, y de que la mitad de la población del mundo está con hambre, hechos que sí deberían inquietarnos, con este temor generalizado se logra que aumente la violencia social. Seguramente, para evitar que se caiga en cuenta de la realidad en que vivimos por obra y gracia de manejos de pequeños grupos, que atendiendo a los romanos, del pan se olvidan, pero del circo no.

Javier Astigarraga
javastiga@arnet.com.ar


COPITO
Cuando leí la nota sobre Copito, el linyera (19/7), que en total estado de abandono vaga por las calles de barrio El Bosque, en vísperas del Día del Amigo, me preguntaba si este hijo de Dios -como todos lo somos- alguna vez tuvo amigos. Y a la vez me planteaba si alguna vez el Estado y todos los ciudadanos podemos festejar el Día del Prójimo para rescatar a estos seres humanos y cobijarlos en lugares que tengan el sustento y cuidado que necesitan. Hace 25 años que soy médico en un CAC de la capital y a diario veo las necesidades de muchas familias humildes, con sus niños enfermos o desnutridos que sufren por hambre y dolor y hasta son excluidos de un sistema burocrático y evasor del cumplimiento de las leyes vigentes. ¿Dónde está el Estado que debe cumplir o ejecutar dichas leyes? ¿Dónde están los jueces que deben hacer cumplir las leyes? ¿Cuántos Copitos hay en nuestras calles? Ante tantas preguntas sin respuestas e impotencia, sólo me queda rezar y encomendar a Dios a estos seres olvidados por el sistema.

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Eduardo J. Gómez Ponce
Santa Fe 3.896
S. M. de Tucumán


EUTANASIA
Terciando en el debate que suscitó el caso del matrimonio que, de común acuerdo, se suicidó, apurando así un final que igual iba a llegar, opino que es una forma de cobardía, orgullo y soberbia; es falta de fe. Volver al viejo pasaje bíblico de ser igual a Dios y querer poseer el dominio del bien y del mal, constituyéndose en dios de sí mismo, sin esperar que la muerte dé su última palabra, no sólo es esto una actitud religiosa. Es también -humanamente hablando- el respeto y confianza a los que lo rodean, dándoles la oportunidad de responder generosamente y con gratitud, velando por quien vive el último tramo de su vida en este mundo. Un poco de humildad (y no la autosuficiencia) nos está haciendo falta a todos. Es decirles con ese suicidio a los más próximos: "no espero nada de ustedes, porque yo tampoco daría mi vida cuidando a un enfermo o a un viejo". Hay una ley natural que nos prohíbe matar, incluso a nosotros mismos, y está impresa en la conciencia de todo ser humano. Con actitudes como estas, ¿qué ejemplo dejamos a los que vienen detrás nuestro? 

Teresa Ofir Toral de Grau
Las Heras 355
S. M. de Tucumán


MUTUALIDAD

El 16/7 concurrí a la Sucursal de la Mutualidad Provincial en Banda del Río Salí. Grande fue mi sorpresa cuando me informaron que no podían atenderme por la falta de luz eléctrica. ¡Les cortaron la luz por falta de pago! Como socio de la entidad (pago mi cuota al día), tengo derecho a una atención médica como corresponde, por lo tanto le exijo que se regularice las prestaciones en la sucursal, así como la asistencia odontológica y demás servicios. 

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Alberto Santillán
Laprida 160
Banda del Río Salí-Tucumán


ENTRETENIMIENTO
He leído hace poco que los padres tienen en estos días el desafío de buscar  recreaciones para sus hijos -y renovarlas- debido a las largas y caseras vacaciones. Quisiera hacerles conocer un juego interesante, con el que, de paso, se le saca el jugo al ajedrez que hay en casa. Es muy simple y me consta que los chicos lo aprenden en un periquete. Lo llamo "damas chinas’’ y se procede así: se toman los peones y un alfil (de blancas y negras). Con los ocho peones se arman en dos esquinas -opuestas en diagonal- un cuadrado de 3 x 3 casilleros. En el casillero del centro se coloca el alfil. Cada jugador debe rearmar esa formación en la esquina opuesta, es decir, la del rival. El reglamento es muy sencillo: 1) puede moverse cualquier pieza un casillero por vez para cualquier lado, pero no en diagonal. 2) Se puede saltar sobre una pieza cualquiera (propia o del oponente) si el casillero que le sigue está vacío. Por supuesto, si luego de ese casillero hay otra pieza con un casillero contiguo vacío, se puede dar dos saltos seguidos; o tres, etcétera, algunas veces haciendo como un zigzag. En ocasiones, saltando varias piezas en seguidilla se atraviesa casi todo el tablero. Se sortea quién comienza el juego. Gana el jugador que primero logra rearmar su formación en la esquina opuesta. De más está decir que con la práctica los chicos comienzan a darse cuenta cuál es la forma de avanzar más rápido, y también que no conviene dejar piezas rezagadas. Si no se dispone de un ajedrez, los chicos -con la ayuda de los padres- pueden fabricar un tablero con una cartulina marrón y papel blanco, y las piezas con tapas de gaseosas de distinto color, haciéndole una cruz a una para distinguir que es la que va en el centro de la formación.

José E. Santillán
Lizondo Borda 1.137
S. M. de Tucumán


CAÑEROS
Buen día, si es que puedo decir de esta forma... la carta que se publicó el domingo, en la sección de lectores, con respecto a los cañeros, es lo más triste que tenemos que tratar nosotros. Lo que el lector Samuel Kaufman dice es verdad. ¿Cuál sería la solución? Desde mi punto de vista, que el ministro de Producción, Jorge Gassenbauer, trate definitivamente con respeto todo el tema. Que las industrias exporten es lo correcto y que quede en casa lo necesario, así los productores no tenemos que salir a regalar el producto, porque hay ingenios que ya comenzaron a hacer sus travesuras con esto, entregando en forma de pago lo que no fue acordado. Según decían, se iba a pagar lo que se exporta, pero la novela se repite año tras año. ¿Hasta cuándo continuarán haciendo esas travesuras? ¿A quién le echamos la culpa? ¿Quién se hace responsable? Nadie. Sólo los pocos productores que quedamos en este país que no protege a ningún ser que lo habita trabajando de sol a sol, para que empresas vengan y se queden con nuestro pan. Es una desgracia. Estoy muy enojada. Sólo espero que le den solución y que a los ingenios que no quieren este trato que los identifique, asi sabremos quiénes son, realmente, porque se tiran la pelotita y al final nos perjudican, como siempre, a los únicos que trabajamos sin vacaciones, de enero a enero. Que se haga una ley y que el señor Gassenbauer apunte a eso, para estar protegidos. Eso es lo único que nos ayudaría. 


CAMINO DE SIRGA
Los tucumanos tenemos una inusitada vocación por la basura. Una desagradable hilera de papeles y de bolsas de plástico se ha adueñando de las banquinas del Camino de Sirga, que une el sur de la capital con Yerba Buena. Ello habla de la incultura de la gente y la de ineficiencia de quienes deben efectuar la limpieza.

Xavier Bradomín
xabra@gmail.com

 

Las cartas para esta sección deben tener un máximo de 200 palabras, en caso contrario serán sintetizadas. Deberán ser entregadas en Mendoza 654 o en cualquiera de nuestras corresponsalías haciendo constar nombre y domicilio del remitente. El portador deberá concurrir con su documento de identidad. También podrán ser enviadas por e-mail a: cartasaldirector@lagaceta.com.ar,  consignando domicilio real y N° de teléfono y de documento de identidad. LA GACETA se reserva el derecho de publicación.

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