"No me sorprendería que la muerte me tenga miedo"

Insolente, sin velos ni tapujos, el actor generó un perfil propio a partir de la transgresión, el humor y el dolor.

17 Junio 2009
BUENOS AIRES.- El 31 de enero cumplió años, y lo festejó en su columna semanal del diario "Crítica", con su habitual irreverencia.

"Andate a la p... que te parió, Peña. Te amo, Peña. P... lindo, invitame a almorzar. Te escucho todas las mañanas. ¡Peña, mi amor! si no fuera macho, me casaría con vos. Usted es un degenerado, no hay derecho, usted no debería estar en ningún medio público. Todo lo anterior me lo gritan miles de personas día a día", escribía él mismo en ese texto.

"Todos los días, todo el tiempo, todos los días a cada hora, a cada instante? lo juro. ¿Se imaginan ustedes lo que es vivir siendo Peña? Siendo Fernando Peña, no Florencia? ¡cómo te envidio Flor! A vos te deben gritar cosas lindas, nada más. De todas maneras no me quejo, yo lo provoqué", reconocía un párrafo después.

Y agregaba, en otra muestra de su insolencia: "hoy cumplo años, sí señores, hoy, 31 de enero nació esta marica patética, este monstruo impresentable o esta gran persona y este gran actor. Qué sé yo qué pensás de mí".

Peña fue uno de los actores que generaron un perfil propio en el que la transgresión, el humor y el dolor se entrelazaban desconcertando a gran parte del público y a casi toda la prensa, salvo a aquellos seguidores que supieron leer las entrelíneas de sus textos, escribió sobre él la periodista Leonor Soria.

Fue creador de un sinnúmero de personajes sacados de la realidad como fotografías dolorosas que despertaban la risa y conmovían al mismo tiempo. De él podría decirse lo que sostuvo alguna vez Discépolo hablando del grotesco: "cuánto dolor que hace reír".

Humor negro
Sus espectáculos teatrales rompían con las formas tradicionales para prolongarse muchas veces durante más de tres horas mostrándose al desnudo, sin velos ni tapujos. No buscaba pretextos, se exponía y sacudía al público generando una incomodidad que rompía el confort del anonimato de la platea.

Siempre jugó con la muerte y declaró muchas veces que la tomaba como parte inevitable de la vida. Sostenía como una broma de humor negro: "me atrevo a verla de frente porque sé que está cerca y me voy a reír de ella porque no me sorprendería que me tenga miedo".

Creador de todos los aspectos de sus espectáculos, en el afiche de "Sit down tragedy" aparecía una foto de su infancia en la que se perfilaba su eterna soledad. "No quería nada transgresor ni agresivo -explicó en esa ocasión sin abandonar la ironía-, hoy estoy viejo para eso. Tal vez dentro de unos años, cuando sea más joven, vuelva a los afiches locos. Vi esta foto y se me puso la piel de gallina".

Se remontó entonces al momento en que fue tomada la imagen. "Ahí estoy en mi soledad, tan típica mía, mi papá y mi hermano se iban a comer al puerto, yo decidí quedarme. Antes de salir, papá me tomó la foto. Tengo grabado ese instante antes de mi tan ansiada soledad, ese momento en el que la cámara hizo clic, salió el flash. Y pensé: por fin se van", relató. (Télam-Especial)


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