17 Junio 2009 Seguir en 
MADRID.- Hay tres leyendas que emanan de la aureola del actor egipcio Omar Sharif (foto): su buena mano con las mujeres, sus cuentos homéricos y que sus días empiezan al mediodía. En el bar del Parador de Granada, donde asistió este fin de semana al Festival de Cines del Sur -su primera escala en España antes de tener un encuentro con el público en el centro Niemeyer de Avilés-, pide un café, y le sirven cómo a él le gusta: expreso sin azúcar. Pero antes de la charla, el periodista debe ponerse a la cola: el protagonista de "Doctor Zhivago", "Che", "Funny girl", "Orgullo de estirpe" y de decenas de filmes egipcios, el hombre que surgía de la inmensidad del desierto en Lawrence de Arabia, aún mantiene su fama mundial a sus 77 años. Habrá que esperar a que un grupo de argentinos, un trío de franceses y un cuarteto de japoneses, se fotografíen con él. Sharif habla un español preciso: cuando ganó algo de dinero trajo a su familia a Madrid, y hasta la muerte de su madre, en 1998, el intérprete pasaba largas temporadas en España. "No he vuelto porque me duele mucho el recuerdo. Aunque tengo sobrinos y sobrinos nietos madrileños". El actor ha vivido siempre en hoteles, con pocas posesiones, y hasta hace poco, jugador apasionado, se movía de torneo en torneo de bridge. Hasta escribía de este juego de cartas en el"Chicago Tribune". "Llegué a perder un millón de dólares en una noche. Lo dejé porque me he centrado en mis nietos. Mi hijo Tarek vive en El Cairo, y allí está con sus tres hijos". Aunque sigue trabajando -en España estrena el drama histórico ¡Disparadme! en julio-, es muy crítico con su pasado. "Doctor Zhivago era mediana, la segunda parte de 'El señor Ibrahim y las flores del Corán' sobraba... Sólo salvaría algunas de mis primeras películas con Youssef Chahine y Lawrence de Arabia". Hace años que no ve cine. "Sólo me atraen en la tele los filmes mudos de Chaplin". Nacido cristiano -se convirtió al Islam para casarse-, ahora a Sharif le interesa filmar películas que ayuden al entendimiento entre religiones. El egipcio habla mucho sobre ello, pese a que es ateo. "Aunque soy bondadoso, cuando las cosas me iban mal, Dios me ponía películas para que volviera a ganar dinero", agregó. Pero prefiere que esto no se refleje: "en España no me entenderían, y en Egipto me matarían"."De mi galanura", asegura, "ya no queda nada. Hace cinco años que no tengo chica. Bueno, ahora tengo dos de 35 años, una en El Cairo y otra en París, pero quedamos para cenar de vez en cuando,al acabar nos damos dos besos en la mejilla y cada uno a su casa".
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