Las posturas de los candidatos

La mayoría de los candidatos a diputados cerró ayer el debate organizado por la UNT. En los dos bloques en los que se dividió la jornada las acusaciones mutuas reemplazaron a las propuestas de campaña

13 Jun 2009
Peronistas vs. la izquierda: Entre Ortega, Menem y los indultos
Las acusaciones cruzadas sobre hechos del pasado entre los izquierdistas Daniel Blanco (Partido Obrero) y Héctor Manfredo (Izquierda Unida) con el peronista disidente Julio César Díaz Lozano (Partido Laborista) caracterizaron la mesa de cierre de las jornadas de debate de propuestas electorales, organizadas por la UNT. Salvador Agliano (Partido Humanista) fue el anonadado espectador que completó el escenario del Centro Cultural Eugenio Flavio Virla, en la última ronda de candidatos a diputados nacionales.
La polémica comenzó cuando Blanco y Díaz Lozano discutieron sobre cómo abordar la inseguridad. El clima se enrareció hasta que Blanco recordó que el laborista fue vicegobernador de Ramón Ortega ("vinculado a los cárteles de la droga", dijo) y disparó una ironía: dijo que jamás hubiese secundado a un cantante. Desde entonces, las imputaciones ganaron terreno:
Díaz Lozano: "Eso no se sabía entonces. Yo fui quien le pidió la renuncia a Ortega cuando era senador nacional y salió el tema".
Manfredo: "Sí se sabía.En el 91 denunciamos que Ortega era financiado por la mafia de Miami y por el clan Sinatra".
Díaz Lozano: "Es una imputación al pueblo tucumano que lo eligió. Me acuerdo de que algunos decían que los mismos militares que exterminaron a peronistas eran progresistas porque tenían negocios con la Unión Soviética".
Manfredo: "Entonces hablemos de José López Rega y de la Triple A. Tenemos siete dirigentes comunistas desaparecidos".
Díaz Lozano: "El peronismo tiene 3.000" (aplausos de la barra).
Blanco: "El PO jamás apoyó ninguna dictadura. Fue Carlos Menem quien firmó los indultos".
Tras los cruces, volvió una tensa calma, aprovechada por Agliano para describir algunos de sus proyectos de carácter progresista, con apoyo crítico a algunas políticas del kirchnerismo. Poco duró.

Roces constantes

Los roces fueron una constante, especialmente en temas sensibles como el aborto.
El laborista se pronunció totalmente en contra; el humanista propuso ampliar la despenalización a todos los casos de violación (no sólo si la víctima es una mujer idiota), y los restantes se pronunciaron a favor de liberalizarlo como modo de evitar muertes por prácticas clandestinas y del respeto a las decisiones individuales.

Entre ironías y críticas cruzadas: Indignados por la actuación del público
Cansado de que lo interrumpan, Héctor Romano (Movimiento Libres del Sur) se paró y le ofreció el sillón de los candidatos al ex concejal radical Hugo Nasul quien, desde la platea, gritó consignas a los participantes del debate electoral.
Fue una muestra del fastidio que les generaron a los postulantes las intervenciones del público que fue al Centro Cultural. Pocos de los asistentes eran imparciales (sólo los alumnos del Instituto Norte Argentino). Por el contrario, la mayoría de los 150 concurrentes tenía su decisión tomada. FR y la UCR llevaron numerosos militantes, como se evidenció al concluir esa mesa. Luego, en el auditorium sólo se quedaron una 40 personas.
Las diferencias entre FR y los partidos de izquierda (Libres del Sur y el Partido de los Trabajadores Socialistas), especialmente en lo referido a la propuesta de reinstaurar el servicio militar obligatorio dentro del plan de seguridad bussista, fueron seguidas con aprobaciones o reprobaciones. En particular se hostigó a Romano, quien refutó los argumentos del concejal de FR, Claudio Viña. Sus ideas también fueron rechazadas por Esteban Catalán (PTS), ante los silbidos y rechiflas de los republicanos.
El malestar de los candidatos por la actuación del público, que impedía hasta hilvanar un discurso, fue expresado por Pedro Monteros (Partido Federal): "pido que se me respete; yo no traje a ningún partidario para que me haga preguntas o para que interrumpa al otro". Su mensaje giró alrededor de la necesidad de que los políticos dejen de mentir y que digan la verdad, y reivindicó a los partidos por sobre los frentes electorales.
El destinatario de las afirmaciones del peronista disidente era Juan Casañas, candidato por el Acuerdo Cívico y Social, con quien se trenzó en una disputa sobre el concepto de la militancia, con cuestionamientos cruzados en torno al origen radical del hoy gobernador justicialista José Alperovich.
"Lamento que no todos estén acá", se quejó Romano, en referencia a los ausentes Osvaldo Jaldo (Frente para la Victoria); Delia Pinchetti de Sierra Morales (Unión PRO-Federal); Jorge Lobo Aragón (Alianza Con Co.Vos) y Gumersindo Parajón (Pueblo Unido).
Para diferenciarse del Rectorado, Catalán, Héctor Manfredo (Izquierda Unida) y Daniel Blanco (Partido Obrero) se negaron a firmar el acta propuesta por la UNT, como muestra de compromiso para cumplir sus proyectos.
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