Treinta días de tensión política y económica
A un mes de los comicios, el Gobierno nacional está pagando las promesas que le hizo a Tucumán a cambio del silencio sepulcral. Dos realidades. Por Marcelo Aguaysol - Redacción LA GACETA.
Tal vez sean los 30 días de mayor tensión política y económica en el país. Pocas veces antes un Gobierno planteó una elección como la oportunidad para sostenerse en la cumbre o, en el peor de los resultados, plantear que se viene un escenario apocalíptico, como si la crisis global no hubiera repercutido en los bolsillos de los argentinos.
Falta un mes para volver a las urnas y el Gobierno se asienta en el peso de los indicadores socioeconómicos para hacer su campaña electoral, donde la oposición aún no encontró la brújula que le marque un destino para el 28 de junio. ¿Y cómo encuentra a Tucumán el proceso electoral?
La deuda
En este período preelectoral, el Gobierno nacional envió puntualmente a la provincia las tres cuotas mensuales (por $ 36 millones cada una) para que el gobernador José Alperovich pueda pagar los vencimientos de la deuda pública.
La Casa Rosada, sin embargo, nada dijo respecto de que si ayudará a las provincias a abonar los incrementos salariales en el sector público que, en el caso tucumano, totalizan los $ 290 millones.
La plata prometida
En dos meses de vigencia del Fondo Federal Solidario, la Nación giró a Tucumán unos $ 20 millones por la redistribución del 30% de la recaudación prevista por las retenciones a las exportaciones de soja.
En ese período, de acuerdo con los cálculos oficiales, debieron haber llegado unos $ 66 millones, tomando en cuenta los $ 20 millones que les corresponderían a los 19 municipios y a las 93 comunas rurales.
El récord
Tal vez el Gobierno anuncie que hubo récord de recaudación nacional durante este mas que concluye por las ventas externas de granos, por los vencimientos de Ganancias y por efecto de la moratoria.
Nadie dirá, como viene sucediendo, que la recaudación se sostiene sobre la base de los aportes previsionales traspasados desde las AFJP al sistema estatal de reparto.
Federalismo K
En cualquier tarima proselitista, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, dirá que su gestión ha respetado el federalismo y que eso se traduce en un reparto equitativo de los fondos de coparticipación federal sin distinción de banderías políticas.
En su discurso, quizás no tome en cuenta que las provincias han cedido $ 18.000 millones en los últimos seis años porque la Nación no cumplió con el piso legal de coparticipar el 34% de la recaudación fiscal.
Quejas subliminales
El gobernador seguirá diciendo que llegan a un promedio de $ 30 millones mensuales menos que lo presupuestado por coparticipación.
La realidad, en tanto, marcará que Tucumán puede alcanzar este mes un récord de ingresos por coparticipación (más de $ 340 millones, según las planillas oficiales de la Nación). Tampoco pondrá el grito en el cielo para reclamarle a la gestión kirchnerista los $ 150 millones que se dejan de transferir por el incumplimiento legal del piso del 34%.
El peso estadístico
El Gobierno seguirá escudándose en los índices del Indec para decir que en el país la crisis no hizo mella. Que el desempleo no creció y que, por el contrario, hubo más trabajo en un período de baja productiva estacional (el primer trimestre).
Sin embargo, la realidad dice que en Tucumán la desocupación volvió a los dos dígitos; que las empresas no tienen vacantes que cubrir, mucho menos puestos que ofrecer. En la serie estadística histórica, en el primer trimestre de cada año, la baja estacional es de unos 15.000 puestos .
Distribución del ingreso
El Gobierno nacional planteó que una de las claves del modelo económico vigente es la redistribución del ingreso. Aun en tiempos de vacas gordas aquella premisa nunca se cumplió. Sin embargo, forma parte de la liturgia kirchnerista. A un mes de las votaciones, y con una crisis que está repercutiendo tardíamente en Tucumán, la brecha de ingresos entre los más ricos y los más pobres de la provincia se sigue ampliando (37 veces).
Ambas realidades forman parte de un mismo modelo, cuyo futuro, desde la lógica K, se pondrá en juego exactamente dentro de un mes.







