No hay conciencia de la donación de órganos

26 Mayo 2009
Existe una antigua sentencia que señala que el hombre valora lo que tiene cuando lo pierde. Generalmente, piensa que son los otros y no él los destinatarios de las enfermedades o de la muerte. Pero cuando está en una situación límite y necesita, por ejemplo, sangre RH negativo toma conciencia de las dificultades para conseguirla y advierte que podría haberse afiliado a la asociación que nuclea a quienes poseen ese grupo sanguíneo. La angustia puede prolongarse en el tiempo cuando se necesita el trasplante de un órgano para seguir viviendo.
El Instituto Nacional Central Unico Coordinador de Ablación e Implante (Incucai) es la entidad que impulsa, norma, coordina y fiscaliza las actividades de donación y trasplante de órganos, tejidos y células en nuestro país. Desarrolla su actividad en las provincias argentinas junto a 24 organismos jurisdiccionales de ablación e implante con el fin de brindar a la población un acceso transparente y equitativo al trasplante.
La donación de órganos es fundamental para que las personas puedan seguir viviendo, pero esta práctica solidaria no está arraigada en Tucumán. Según consigna la página web del Incucai hay 5.645 pacientes que esperan un órgano y 206 personas son los donantes reales. En lo que va del año se realizaron en el país 472 trasplantes, ninguno con órganos donados en Tucumán. En la provincia hay 218 personas que esperan un órgano para poder seguir viviendo; de ellas, 183 necesitan un riñón. En diálisis hay 1.032 personas.
El 1 de abril de 2006 se puso en marcha la ley 26.066 que establece que toda persona es un potencial donante de órganos, a menos que oficialmente y por escrito deje constancia de su negativa. La norma se refiere a la ablación de todo tipo de tejido vital, menos aquellos que sean separables del cuerpo -como la sangre y sus derivados-, pero abarca las células progenitoras hematopoyéticas, conocidas como células madre y también las células de médula ósea. Entre otras consideraciones, la norma señala que los funcionarios del Registro Civil están obligados a informar a toda persona mayor que concurra por un trámite, que tiene la posibilidad de dar su voluntad positiva o negativa para convertirse en donante. Incluso, se debe promover la posibilidad de que esta consulta pueda hacerse en las mesas electorales cuando se efectúen comicios.
El titular del Incucai local señaló que el principal obstáculo para conseguir un órgano es la familia. Indicó que aún hay mucho mito sobre la donación y que a la gente le cuesta entender que el estado de una persona que está en coma, con paro respiratorio, es totalmente irreversible, aunque siga latiendo el corazón y tenga temperatura corporal. "Para la medicina y para la ley, una persona fallece cuando hay un cese de las funciones encefálicas. En cambio, la creencia popular dice que la muerte se produce cuando se para el corazón", explicó.
En otras ocasiones, hemos señalado en esta columna que la educación es el mejor punto de partida para generar conciencia en la ciudadanía. Se debe inculcar en la escuela la importancia no sólo de donar un órgano, sino también sangre, como actos relevantes de solidaridad. Se debería impulsar desde el Estado campañas de difusión constantes y como lo prescribe la ley 26.066, aprovechar las elecciones del 28 de junio para concientizar a los tucumanos de que pueden salvar una vida con un acto generoso.
La vida es el don más preciado que tiene el ser humano. No debería ser necesario perder la salud para enterarse de que hay personas que sufren y que un gesto solidario puede prolongarles la existencia.

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