“¡No puede ser!”, exclamó María Cecilia Moya mientras estiraba las manos para poder tocar el torso sudoroso de Joe Jonas. La jovencita fue una de las tucumanas que experimentó la asombrosa sensación del cine en 3D (tres dimensiones) que trajo a la provincia el complejo Sunstar del shopping Portal Tucumán. Y la primera película que se vio fue justamente “Jonas Brothers en concierto”, que puso al borde del delirio a las fans de la popular banda adolescente.
Pero lo realmente novedoso no fue ver a estos chicos cantantes en plena acción, sino la posibilidad de disfrutar de la película como si el espectador estuviera en el mismo estadio. “Es realmente asombroso. Provoca una sensación única”, señaló Antonia Prado, mamá de una adolescente fanática de Jonas Brothers y que dijo que fue al cine porque no pudo viajar a Buenos Aires a ver a la banda, que actuó el jueves en el estadio de River.
Una proyección distinta
La función del viernes, cuando se inauguró oficialmente la sala en 3D, estuvo totalmente colmada de adolescentes. Muchos acudieron con vinchas y pinturas alegóricas de la banda. Luego de comprar las entradas, los espectadores recibieron unos antejos especiales para poder ver la película. Y, una vez en la sala, la magia se desató. Primero se proyectó el trailer del filme “La era de hielo 3” que dejó a grandes chicos con la boca abierta. Y es que las imágenes tridimensionales eran tan reales y nítidas, que el público estiraba los brazos para poder tocar a algún personaje. Muchos incluso se agachaban para esquivar las esquirlas que salían de la pantalla directamente al público impulsadas por alguna explosión.
“La sensación es totalmente distinta a todo lo que se ha visto hasta ahora”, señaló Osvaldo Vacca, presidente del complejo Sunstar.
Pero ¿de qué se trata esta nueva tecnología? En rigor, el cine en tres dimensiones no es nuevo. En los años 50 ya hacía furor en Estados Unidos. Y, en la década del 80, llegaron a Tucumán un par de película que podían verse con unos rudimentarios lentes. Sin embargo, esta nueva versión viene acompañada con tecnología digital.
En la actualidad, gracias a la microelectrónica, se han reemplazados los viejos lentes de celofán rojo y azul por otros que tienen un filtro LCD, que se sincroniza con el sistema de proyección para tapar uno u otro ojo según corresponda.
Concretamente, se proyectan dos películas a la vez, una para cada ojo, con frames intercalados. Cuando en la pantalla se proyecta la imagen correspondiente al ojo derecho, las gafas oscurecen el cristal frente al ojo izquierdo, y viceversa. Si la frecuencia de proyección es suficientemente elevada, el mecanismo ojo-cerebro no detecta parpadeos de ninguna clase y la sensación 3D es casi real.
Según Vacca, para poner en funcionamiento esta primera sala se han invertido 220.000 dólares, de los cuales alrededor de 110.000 corresponden al costo del proyector. El directivo señaló que de los dos sistemas que actualmente se utilizan en el reequipamiento digital 3D de las salas en Estados Unidos, Real D y Dolby, se optó por este último por dos razones de peso. La primera es que no hay que instalar una pantalla nueva, ya que el sistema Dolby permite utilizar las actualmente disponibles, aunque en vez de ser blancas, fueron pintadas de plateado. Y la segunda pasa por los anteojos especiales, que en este caso no son descartables, sino que se devuelven al final de la función. Cada par de anteojod cuesta un dólar y su compra constituye alrededor de la cuarta parte de la inversión total.
“A Tucumán hemos traído unos 3.000 anteojos”, comentó Vacca. Y agregó: “Tucumán ha entrado de lleno en la era de la tecnología digital ya que la película no se proyecta desde una cinta sino a través de un software”.









