Senador, 20.000; diputado, 90.000
La lista opositora que quiera una banca en la Cámara Baja deberá ser ambiciosa, hacer un gran trabajo territorial y contar con recursos. Por Juan Manuel Asis - Prosecretario de Redacción.

En el oficialismo están convencidos de que obtendrán un triunfo aplastante el 28 de junio. El apoderado del PJ, Marcelo Caponio, sostuvo que habrá una gran diferencia de votos entre el Frente para la Victoria y las listas opositoras. En ese sentido, ¿cuántos sufragios deberá reunir una lista opositora para obtener una banca de diputados? Es el interrogante central, ya que con sólo ser segundo -más allá de la diferencia- la tercera banca de senador está asegurada para un opositor. Es decir, la primera meta de cualquiera de las listas participantes es ganar la batalla entre los opositores porque eso les permite lograr un escaño en la Cámara Baja. Así por ejemplo, los adversarios del PJ pueden soñar que con 15.000, 20.000 o 30.000 votos se aseguran un lugar en el Senado.
La cantidad de sufragios necesarios para conseguir un diputado obligará a la dirigencia opositora a sacarles humito a las calculadoras para establecer un piso posible. O, en todo caso, ¿cuál es el techo del oficialismo? Se pueden hacer estimaciones teniendo en cuenta algunos datos; por ejemplo, que el que gestiona se desgasta y que ese desgaste implica pérdida de votos. ¿Será así? Veamos: en 2003, José Alperovich ganó la gobernación obteniendo 275.000 votos; en 2005 la lista oficialista encabezada por su esposa, Beatriz Rojkés logró 385.000 sufragios; en 2007 (reelección), el mandatario cosechó una cifra histórica: 530.000 adhesiones. Ese año, en los comicios de diputados nacionales, el alperovichismo obtuvo 380.000 votos (en cambio, 390.000 tucumanos apoyaron a Cristina Fernández). Haciendo sumas y calculando promedios, la cifra intermedia que aparece es 390.000.
Si ese fuera el valor final -toda una especulación numérica-, la oposición debería obtener 98.000 sufragios para llegar a la cuarta banca de diputado; más o menos el mismo número que obtuvo en 2007 la Confederación UNA y que le permitió a José Ignacio García Hamilton (UCR) ingresar en el Congreso. ¿Alguna de las fuerza opositoras está en condiciones de acaparar esa cantidad de voluntades? Es el piso teórico. En el Poder Ejecutivo, aunque no lo reconocen públicamente, algunos consideran que por el desgaste propio de la gestión y por el malhumor social contra los Kirchner -no cuantificable, ni aun especulando-, el Frente para la Victoria podría obtener no más de 360.000 sufragios. Ese valor reduce a 90.000 las boletas que necesitaría la oposición -de verificarse ese resultado- para lograr una banca de diputado. Todavía sigue siendo un número que, hoy por hoy, está lejano para cualquier adversario de Alperovich. Es una apreciación que también se hace en la Casa de Gobierno, donde observan -y festejan por eso- una oposición dispersa y desmovilizada. Por el contrario, el aparato electoral del oficialismo, asentado en las estructuras del peronismo, está aceitado, en marcha y tiene recursos.
La fuerza opositora que quiera esa banca de diputado tendrá que ser muy ambiciosa, trabajar territorialmente de manera incansable, garantizar la presencia de fiscales en todas las mesas y contar con recursos suficientes para una campaña onerosa. En caso contrario, se va a tener que conformar con el segundo puesto para ligar un senador.
En 2005, cuando Alperovich consiguió las cuatro bancas de diputados que estaban en juego, habló con el entonces presidente Kirchner y le dijo: "Néstor: te mando cuatro diputados y la caída de Fuerza Republicana". Cristina, seguramente, esperará escuchar lo mismo en la noche del 28.







