La guerra de las alianzas

Afirmaciones de tono catastrófico signaron el discurso oficialista. Rokjés, Juri y Cano quedaron firmes como candidatos a senadores por frentes multipartidarios. Las especulaciones de los ideólogos. Por Carlos Abrehu - Secretario General de Redacción.

10 Mayo 2009

La política ha ingresado en el terreno de las definiciones. Pese a no ser más que unas elecciones intermedias para renovar legisladores nacionales y medir el ánimo de la sociedad, han tomado el carácter de una contienda de vida o muerte para el matrimonio presidencial. "Se han convertido en un combate sembrado de predicciones catastróficas", reflexionó el politólogo Natalio Botana. Las prevenciones sobre la vuelta del corralito bancario de 2001 o sobre la desestabilización de la democracia menudearon en el discurso del matrimonio gobernante de estos últimos días. Ni el sistema financiero argentino exhibe la endeblez que registraba en la agonía de la convertibilidad, ni la dirigencia opositora proyecta forzar la salida de la Presidenta. En todo caso, preconiza el desmantelamiento de los superpoderes y un mayor respeto de la Constitución por Cristina. Si algo preocupa a las cabezas más reflexivas del peronismo en el Congreso y de la oposición es el resguardo de la institucionalidad tras los comicios del 28 de junio. Barruntan que el clima político y económico de la Nación puede exigir una acción madura en el manejo de los asuntos de gobierno. El escrutinio, con sus cifras, develará el sentimiento de los votantes. Esos diálogos no alejan del presente preelectoral en curso, porque en este se construye el proyecto de poder futuro.
José Alperovich y Cristina Fernández de Kirchner forjaron un pacto político-electoral el martes pasado cuando se juramentaron para llenar las urnas de votos oficialistas. Ambos coincidieron en las bondades del modelo. Alperovich se esmeró en sus promesas de lealtad hacia la Presidenta porque venía de ser zarandeado por versiones que aludían a sus contactos con Carlos Reutemann. Es muy probable que el senador santafesino conozca por terceros interlocutores la visión de Alperovich sobre el panorama político posterior al 28 de junio.
  A diferencia de actos anteriores, el alperovichismo evitó los espacios abiertos pero repitió las movilizaciones rentadas. La adhesión afectiva hacia la figura del gobernador se potenció con el pago de sumas variables de dinero, según los testimonios recogidos por periodistas de LA GACETA.
 Alperovich, el vicegobernador Juan Luis Manzur y el experimentado legislador verticalista Roque Alvarez no se cansaron de predicar respecto de las ventajas que traerá el mantenimiento de la estrecha relación con la Nación. Lealtad a cambio de dinero y de obras públicas son los términos de la ecuación política.

Fuerzas en escena
 El cierre de listas de candidatos delimitó el mapa electoral. La coalición alperovichista está en marcha con significativa antelación. Desde los atriles  de las ceremonias oficiales y desde las tribunas levantadas en los actos barriales, se propala la directiva electoral de consolidar a José y a Cristina. En el oficialismo y fuera de él, nadie duda de que vencerán los postulantes del Frente de la Victoria. Sin embargo, empezó a admitirse la posibilidad de que no se retengan las cuatro diputaciones en disputa. Beatriz Rojkés de Alperovich, primera aspirante a una banca de senadora, aseguró que la gente la apoya y atacó a la oposición.
Desde que asumió, el gobernador procuró conservar la adhesión de las franjas sociales que se identifican con el peronismo. Sobre ese soporte se respalda la diputada que preside el aparato justicialista. La dirigencia que vive de la maquinaria estatal cierra el esquema básico de contención política.
La incertidumbre sobre el número de diputados por obtener la compensa el oficialismo con la seguridad de recuperar las dos bancas de senadores. A la fuerza política que le siga en votos le corresponderá el escaño de senadores por prescripción constitucional.

Las coaliciones antiK
 Dos sociedades multipartidarias se habían constituido con la pretensión de erigirse en el polo opositor al alperovichismo. Una de ellas pivota sobre Fernando Juri y Delia Pinchetti de Sierra Morales, con la sigla Unión PRO Federal. Desde que se perfiló como opositor de Alperovich, Juri no había ocultado que su meta era conquistar una plaza en el Senado.
La ex republicana Sierra Morales llegó de la mano de Mauricio Macri, luego de su ruptura con el bussismo, donde  había sido sentenciada al ostracismo. Desde el partido que candidatea a Ricardo Bussi (al Senado) y a Claudio Viña (a Diputados) se disparó munición gruesa contra la aliada a Juri, pero dicen que esta no contestará. En el Unión PRO Federal se atribuye el ataque al efecto que causó la decisión de Sierra Morales. Los arquitectos del acuerdo entre 18 partidos se las ingeniaron para combinar políticos y gremialistas de distinta trayectoria. Están persuadidos de que la actual senadora estableció vínculos estrechos con el mundo rural y que siempre se diferencia de Alperovich y de los K. Esteban Jerez, con anclaje en los medios urbanos, y con Carlos Arnedo (UDT) insertado en el gremialismo contestatario, son nombres ubicados en la lista, que cierra Olga Morales, pedagoga de filación peronista. A Juri la secunda la ex concejala liberal Cristina Mirande. El propio Macri bendecirá el dueto Juri-Sierra Morales esta semana.
  El Acuerdo Cívico y Social concluyó su laboriosa gestación con la confirmación de Juan Casañas (primero en la lista de Diputados) y José Cano (primer postulante a senador). El proceso se perfeccionó con la apertura de las listas a los ex radicales de Consenso Federal  (cobistas) y con el levantamiento de las sanciones a Dante Salvioli, Lía López y Ariel García, que oficiará de fiscal de mesa en Anca Juli. Los cobistas escucharon a su referente y designaron a Luis Yanicelli entre los suplentes a senador, mientras que el ex legislador José Ricardo Ascárate será coapoderado.
 La ley de cupo motivó discusiones entre los socios del Acuerdo Cívico y Social, que se zanjó con la inclusión de Sandra Manzone (auspiciada por Lilita Carrió), debajo de Casañas. El democristiano José Manuel Páez y María Antonieta Nadef de Pata (cobista) completan la serie. Casañas, relevante por su aporte financiero para la campaña, es el representante del sector de agricultores autoconvocados de Tucumán. Cano se siente satisfecho con la reconciliación del mundo radical y confía en la inyección política que pueden aportarle Carrió y la jerarquía nacional de la Unión Cívica Radical.
 En el mundo agropecuario se cruzan apuestas sobre quién capitalizará mejor el disconformismo con las políticas del matrimonio K. Unos apuestan por Sierra Morales y otros por Casañas, que asoma como una cara nueva que se oferta al mercado electoral. La ciudadanía, en tanto, mira desde afuera.

 

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