Ironías numéricas

Para el kirchnerismo perder un diputado en Tucumán implicaría una derrota; para el alperovichismo, conseguir tres bancas sería un éxito. Por Juan Manuel Asis - Redacción de LA GACETA.

06 Mayo 2009

Después de junio, Santa Fe puede convertirse en la Meca para el peronismo. Pero para que se realicen esas peregrinaciones deben darse un par de resultados electorales (que, por ahora, tienen una alta probabilidad de concretarse): que el kirchnerismo se debilite y pierda su hegemonía en el Congreso y que Carlos Reutemann se imponga a los socialistas y a los kirchneristas encabezados por Agustín Rossi. De verificarse, las acciones políticas de "Lole" aumentarán con vistas a 2011. Sucedería lo mismo con los "peronistas disidentes", en caso de que realicen una buena elección en Buenos Aires, aunque habría una sutil diferencia por tener en cuenta: ambos sectores reniegan del kirchnerismo, pero sólo a uno de ellos Néstor Kirchner ve con buenos ojos: al ex corredor de Fórmula 1.
El propio patagónico admitió en diciembre, antes de que le entrara el pánico por perder el poder, que Reutemann era un buen candidato a presidente. De última, si los comicios de junio marcan el declive del matrimonio presidencial, lo que le quedaría al ex presidente sería tratar de cumplir el papel de Eduardo Duhalde en 2003. Así, Kirchner sería a Reutemann lo que Duhalde a Kirchner: bendeciría a su sucesor. Todo es hipotético, incluso hasta que "Lole" acepte esa bendición viniendo de un eventual derrotado.

Compañeros
De todas estas elucubraciones, lo que surge es que el santafesino es uno de los dirigentes del peronismo para seguir con atención y para no entrar a despreciar; eso no es de un peronista avezado. Si no, baste mirar a los que bajo el mote de peronistas transitaron por el menemismo, el duhaldismo y ahora por el kirchnerismo. Los "compañeros" ponen los huevos en varias canastas, por las dudas; siempre están prestos a sumarse a un nuevo "ismo" con tal de permanecer bajo la sombra del poder.
Y si no se ha reunido con él, es hora de que el gobernador, José Alperovich, vaya pensando seriamente en mantener algunos contactos secretos, si es que no ha enviado emisarios, para abrir una puerta a la nueva posibilidad. Por el momento, el mandatario optó por la lógica temporal, que le exige seguir ratificando su fe kirchnerista. Por lo menos así lo hizo el lunes, pocas horas antes de la visita presidencial: negó haberse reunido con Reutemann. El tiempo electoral no aconseja ser simpático con el santafesino por una causa que el propio Alperovich admitió: sí o sí necesita el dinero que pueda enviarle la Nación. Es casi una confesión de la verdadera causa de su alianza con los Kirchner: la dependencia económica. Otros dirían sojuzgamiento y algunos más críticos hablarían de extorsión desde el poder. Pero las formas se cuidan hablando del "modelo" o del "proyecto de país".

Haciendo cálculos
Ahora bien, hay un detalle que no puede pasarse por alto. A los Kirchner les interesa sobremanera no perder su hegemonía en el Congreso. Eso significa no ceder diputados ni senadores nacionales, algo que es probable que ocurra, según analistas y encuestadores.
Los "pingüinos" están con una calculadora en una mano y con un mapa electoral en la otra, para medir su eventual debilidad. Los datos les dicen que Tucumán renueva cuatro bancas que consideran propias, y que no pueden perder. He aquí lo irónico: los Kirchner no pueden perder un escaño en la Cámara Baja porque ello conspiraría contra su poder, pero Alperovich sí puede perder una banca porque, si ello implicara un plebiscito a su gestión, conseguir el 75% de los diputados sería todo un éxito. Lo afirmó.
En ese caso aparecerían algunas interpretaciones electorales paradójicas: 1- Kirchner fue derrotado en Tucumán, y 2- Alperovich ratificó su liderazgo. Es decir, para los patagónicos no sería bueno perder un diputado en Tucumán y para el gobernador sería exitoso conseguir tres. No sonaría bien en términos de la relación política, especialmente si en el mismo bando hay ganadores y derrotados. Ayer, la visita de la presidenta, Cristina Fernández, sirvió para recordar a los oficialistas que el kirchnerismo espera que Alperovich le regale nuevamente  cuatro diputados; léase bien, cuatro, no tres. Si Tucumán le aporta uno menos de los que necesita, estaría fortaleciendo a los opositores y a que se vuelva al 2001, según los Kirchner. Es decir, a la posibilidad de que Cristina aborde un helicóptero, según se deduce de las afirmaciones de los patagónicos.

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