06 Mayo 2009 Seguir en 
En diversas ocasiones nos hemos referido en esta columna a uno de los mayores flagelos de nuestro tiempo que ya no reconoce edad ni niveles sociales. La droga, que antes tenía como destino final a los países desarrollados, se ha instalado en la Argentina que, como en el caso de Tucumán, dejó de ser un lugar de paso para convertirse en uno de consumo. Ya no son sólo los ricos los que tienen acceso a los estupefacientes. El flagelo ha llegado hasta los estratos de mayor pobreza, involucrando incluso a los niños.
El lunes hubo dos operativos exitosos a cargo de personal de la Policía Vial y de la Dirección General de Drogas Peligrosas. En el primero de estos, en la ruta 329, que une la 38 con la 157, a la altura de La Trinidad. Los agentes secuestraron tres bolsos negros con marihuana que se hallaba en 43, 25 y 29 panes perfectamente compactados y que en total pesaban 95 kilos. Según se informó, nunca se había secuestrado tantos kilogramos de marihuana en la provincia. No se sabe aún cuál era el destino del estupefaciente. En marzo de 2005, se confiscaron 20 kilogramos durante un allanamiento efectuado en El Corte, Yerba Buena. En el otro operativo se secuestraron más de 10 kilos de cocaína que estaban en la bodega de un ómnibus. De acuerdo con fuentes de esa fuerza, tenían información acerca de que en forma permanente se enviaba equipaje con cocaína desde el norte hacia Buenos Aires.
Una encuesta de TNS Gallup, difundida en junio de 2008, señalaba que el 93% de las personas consultadas en todo el país consideraba que se ha incrementado el uso de sustancias ilegales. El sondeo se efectuó sobre la base de 1.000 entrevistas a personas mayores de 18 años. El 38% de los encuestados dijo conocer a alguien seriamente afectado por el consumo de estupefacientes y el 30% afirmó que conocía a alguna persona que los ingiere al menos una vez por semana. En tanto, el 17% de los interrogados dijo que sabía dónde se vendía droga.
El año pasado, la Policía tucumana informó que estaba trabajando en la prevención de la venta de estupefacientes y en el ingreso de cargamentos a la provincia por tierra, y que la mayor parte de las sustancias ilegales entraba por aire y eso no se podía impedir. Sobre la base de estadísticas realizadas recientemente, un fiscal señaló en 2008 que en Tucumán la droga estaba directamente relacionada con el 70% de los delitos que se cometen. En su opinión, en la gran mayoría de los autores de robos, violaciones, homicidios y accidentes se producían bajo los efectos de sustancias ilegales.
La droga ha avanzado en todos los niveles de la sociedad. Por ejemplo, en un diario de circulación nacional, una distinguida abogada penalista con experiencia internacional -se graduó en la Universidad Nacional de Córdoba- reconoció públicamente su adicción a la pasta base y que está intentando un tratamiento de recuperación. "Yo sé que voy a ser adicta toda mi vida, pero tengo que intentarlo, porque mi vida se arruinó cuando probé esta basura y quiero tratar de recuperarla", confesó. La profesional relató que llegó a gastar $ 2.000 diarios en paco y que "a muchos colegas les traen la droga al Palacio de Tribunales como si fuera un delivery".
Creemos que la sociedad y las autoridades no deben permanecer indiferentes. Como señaló en una ocasión el arzobispo de Tucumán, sería importante generar una red social que propiciara la cultura de la vida y que incluyera a padres, docentes, Gobierno, medios de comunicación, instituciones religiosas y a todos los ámbitos sociales. Si no se diseña una amplia política de Estado, estaremos lejos de evitar que este mal siga avanzando.
El lunes hubo dos operativos exitosos a cargo de personal de la Policía Vial y de la Dirección General de Drogas Peligrosas. En el primero de estos, en la ruta 329, que une la 38 con la 157, a la altura de La Trinidad. Los agentes secuestraron tres bolsos negros con marihuana que se hallaba en 43, 25 y 29 panes perfectamente compactados y que en total pesaban 95 kilos. Según se informó, nunca se había secuestrado tantos kilogramos de marihuana en la provincia. No se sabe aún cuál era el destino del estupefaciente. En marzo de 2005, se confiscaron 20 kilogramos durante un allanamiento efectuado en El Corte, Yerba Buena. En el otro operativo se secuestraron más de 10 kilos de cocaína que estaban en la bodega de un ómnibus. De acuerdo con fuentes de esa fuerza, tenían información acerca de que en forma permanente se enviaba equipaje con cocaína desde el norte hacia Buenos Aires.
Una encuesta de TNS Gallup, difundida en junio de 2008, señalaba que el 93% de las personas consultadas en todo el país consideraba que se ha incrementado el uso de sustancias ilegales. El sondeo se efectuó sobre la base de 1.000 entrevistas a personas mayores de 18 años. El 38% de los encuestados dijo conocer a alguien seriamente afectado por el consumo de estupefacientes y el 30% afirmó que conocía a alguna persona que los ingiere al menos una vez por semana. En tanto, el 17% de los interrogados dijo que sabía dónde se vendía droga.
El año pasado, la Policía tucumana informó que estaba trabajando en la prevención de la venta de estupefacientes y en el ingreso de cargamentos a la provincia por tierra, y que la mayor parte de las sustancias ilegales entraba por aire y eso no se podía impedir. Sobre la base de estadísticas realizadas recientemente, un fiscal señaló en 2008 que en Tucumán la droga estaba directamente relacionada con el 70% de los delitos que se cometen. En su opinión, en la gran mayoría de los autores de robos, violaciones, homicidios y accidentes se producían bajo los efectos de sustancias ilegales.
La droga ha avanzado en todos los niveles de la sociedad. Por ejemplo, en un diario de circulación nacional, una distinguida abogada penalista con experiencia internacional -se graduó en la Universidad Nacional de Córdoba- reconoció públicamente su adicción a la pasta base y que está intentando un tratamiento de recuperación. "Yo sé que voy a ser adicta toda mi vida, pero tengo que intentarlo, porque mi vida se arruinó cuando probé esta basura y quiero tratar de recuperarla", confesó. La profesional relató que llegó a gastar $ 2.000 diarios en paco y que "a muchos colegas les traen la droga al Palacio de Tribunales como si fuera un delivery".
Creemos que la sociedad y las autoridades no deben permanecer indiferentes. Como señaló en una ocasión el arzobispo de Tucumán, sería importante generar una red social que propiciara la cultura de la vida y que incluyera a padres, docentes, Gobierno, medios de comunicación, instituciones religiosas y a todos los ámbitos sociales. Si no se diseña una amplia política de Estado, estaremos lejos de evitar que este mal siga avanzando.







