Inquietantes datos sobre el consumo de drogas

17 Abril 2009

Afirmar que la familia y la sociedad están en crisis desde hace ya bastante tiempo no es, por cierto, una novedad. El incremento del consumo de alcohol y de drogas; los embarazos precoces; la violencia en escuelas, en colegios y en la calle; el elevado índice de estudiantes secundarios que repiten el curso; menores que son protagonistas de choques automovilísticos mortales son síntomas de un malestar social profundo. Parte de esta realidad se abordó en el reciente foro “Adolescencia, familia y medios de comunicación”, organizado por la Facultad de Medicina, la Sociedad Argentina de Pediatría, el Programa Universitario contra las Adicciones y la Secretaría de Gobierno de la UNT, que tuvo lugar en el Centro Cultural Virla.
Uno de los testimonios más salientes y preocupantes de este encuentro fue el de una defensora de Menores, quien afirmó: “Estamos enfrentando una crisis de valores que es también la crisis de la familia. En la Defensoría tenemos niñas de 9 años que están embarazadas, chicos de 4 a 7 años que toman alcohol o se drogan, niños que no pueden volver a sus casas porque los maltratan… y un Estado desbordado para enfrentarse con todo eso. Lo riesgoso es cómo el bombardeo de publicidad que incita el consumo los lleva a transgredir normas para llenar con objetos todos estos vacíos familiares y sociales”.
Un médico dijo que la publicidad puede ayudar a que los jóvenes adopten conductas seguras, pero luego manifestó que en su afán por generar más consumo, con frecuencia la propaganda incentiva consumos dañinos, y en muchos casos en contravención a las normas .
Por su parte, los estudiantes hicieron hincapié en la responsabilidad de los adultos. Un adolescente señaló que las bebidas alcohólicas circulan como agua, y la droga también. “Los padres no dicen nada; es como que no les importa. Lo digo yo que tomo. Los padres no nos ponen límites”, aseveró. Al referirse a la publicidad que incita permanentemente al consumo, alumnos del Magisterio indicaron que son los adultos los responsables porque son los que crean la publicidad. “No hay ningún tipo de representación de los adolescentes en los medios de comunicación ni en el desarrollo de las publicidades; los jóvenes sólo reciben la imposición de un modelo de sociedad”, dijeron.
Creemos que el problema es de una gran complejidad porque intervienen factores generacionales, sociales, económicos y culturales. Si hay niñas de 9 años encinta o chicos de entre 4 y 7 años que toman y se drogan significa que la realidad no sólo es preocupante, sino grave. En estos casos tienen que ver, por lo general, la marginalidad y el analfabetismo de padres que carecen de empleo y que tampoco han tenido acceso a la educación. En otro estrato social, el poder económico que desde distintos ámbitos y con el objetivo de ganar dinero, incita permanentemente al consumo de productos “chatarra”, de modas intrascendentes o promueve el éxito fácil, ese “pasarla bien” como sentido esencial de la vida, hace una buena contribución a esta debacle espiritual a la que venimos asistiendo en los últimos lustros. Los padres también son víctimas de ese bombardeo cotidiano.
Se trata de abordar este problema en forma interdisciplinaria con la intervención del Estado, las universidades, las instituciones civiles para que se diseñen actividades coordinadas que tengan por protagonista a la comunidad y que no se agoten en uno o dos foros al año. Jornadas de debate entre padres, docentes y estudiantes deberían hacerse todas las semanas en los establecimientos educativos. El desafío de siempre es pasar de las palabras a la acción.

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