Con cierta frecuencia suele echársele la culpa a otro de lo que no se hace. De la misma manera, por ejemplo, se ha estigmatizado en varios aspectos la televisión, a la cual se acusa de muchos de los males que padecen los jóvenes de nuestro tiempo. Luego el sayo le cayó a internet por sus múltiples posibilidades de acceder a sitios de dudosos contenidos.
En 2004 se creó Facebook, un sitio web de redes sociales creado por Mark Zuckeberg. Originalmente lo usaban estudiantes de la Universidad de Harvard, pero actualmente está abierto a cualquier persona que tenga una cuenta de correo electrónico. Los usuarios pueden participar en una o más redes sociales, en relación con su situación académica, su lugar de trabajo o región geográfica. Hace pocos días, informamos que Facebook tiene ya 200 millones de usuarios. El creador de la red social escribió en su blog que el objetivo desde su nacimiento en 2004 ha sido “crear una cada vez más rica y rápida forma para que la gente comparta información”. El sitio es gratuito, está disponible en unos 40 idiomas. Principalmente, los jóvenes se comunican a través de esta red, suben fotos, información personal, organizan encuentros, fiestas o se mandan invitaciones para participar en eventos. Algunas redes similares son Badoo, Hi5, Sonico, MySpace, Xanda, LiveJournal, BlackPlanet, MiGente, AsianAvenue y perno.
De gran popularidad es también el metroFlog, un servicio de blogs fotográficos o fotologs en castellano con sede en Buenos Aires. Sus adherentes son sobre todo los adolescentes y es accesible para cualquier persona que cuente con una dirección de e-mail e internet.
La semana pasada se detuvo a un hombre de 55 años, acusado de seducir adolescentes y de haber violado y dejado encinta a una menor de 14 años. El depravado buscaba sus víctimas que no superaban los 18 años en metroFlog y en Badoo, una red similar a Facebook. Uno de los mensajes que se leía en la página web atribuida al acusado decía: “Soy muy agradable, completamente sano, responsable, discreto y muy generoso. Tú eres muy hermosa, bonita, y me gustaría ser tu amigo ... Tengo lugar tranqui, seguro y reservado. Haré de ti una reina. Realmente, me atrae mucho tu edad”.
Se sabe que los pedófilos se valen de distintas estrategias para atraer a sus víctimas y las herramientas que proporciona internet son una de ellas. El año pasado salió a la luz el caso de un prestigioso psicoanalista y catedrático, acusado de ser corruptor de menores y por similar cargo se está juzgando actualmente a un sacerdote.
Ya en otras oportunidades, hemos señalado la importancia de que los padres -también los docentes- se involucren en el mundo de la cibernética. Ello no sólo les traerá beneficios personales vinculados con el conocimiento, sino que también podrán efectuar un seguimiento a las actividades de los hijos. La brecha entre unos y otros pareciera ser cada vez más grande. Es importante hablar con ellos constantemente sobre los peligros que se esconden en la web, enseñarles a que desarrollen un juicio crítico sobre las cosas que leen o reciben o que les avisen a sus padres cuando les hacen propuestas extrañas o deshonestas. Los docentes deberían también trabajar en ese sentido, generando un debate sobre estos temas que causan inquietud en la sociedad, de manera que los adolescentes puedan advertir los riesgos.
No se trata, por cierto, de demonizar las redes sociales -cada cual la usa de acuerdo con su interés-, sino de saber emplearlas y de tomar los recaudos para no poner información muy personal que posibilite a otros a emplearla con fines dañinos.
16 Abril 2009 Seguir en 







