
CONCEPCION.- “Si las mujeres hubieran encontrado a Jesús en el sepulcro, ciertamente, no lo hubieran encontrado a él: hubieran encontrado sólo su cadáver. Pero Jesús no estaba allí. Y cuanto más ausente parece Jesús, más presente está. Cuanto menos lo vemos, más dentro de nosotros está. Esta es una experiencia de los cristianos a lo largo de los siglos. El sepulcro vacío es la proclamación de la verdad de la Resurrección”. Con estas palabras, el obispo de Concepción, José María Rossi, definió el misterio de la fe que los católicos celebraron ayer, durante el domingo de Pascua.
Durante la homilía, el prelado contó una anécdota que vivió cuando visitó el Santo Sepulcro, en Jerusalén. “Visitamos muchas veces el sepulcro de Jesús. Pero el último día, tuvimos la oportunidad de celebrar la misa en ese lugar. Un lugar muy pequeño: apenas la piedra donde estuvo depositado el cuerpo de Jesús y un espacio de apenas dos metros por uno. Sentí una fuerza desconocida, imposible de explicar, que sale de ese lugar. Uno tiene allí una experiencia que no se parece a la muerte; se parece a una vida superior. Se parece a lo que debe ser la vida de Jesús resucitado, sentado junto al Padre”, relató Rossi.
Dar gracias
“Por eso, nosotros, los cristianos, le damos gracias a Dios por lo que sucedió esa noche de Pascua hace casi 2.000 años ahí en esa cueva, que nadie vio y que, sin embargo, es la Verdad que ilumina el corazón de millones y millones de creyentes”, afirmó.
El prelado agregó: “Le damos gracias a Dios porque El nos ha querido dar a conocer, por el testimonio de los apóstoles, lo que esa noche sucedió, aunque ninguno de ellos lo vio. Le damos gracias a Dios por esta palabra escrita (en referencia a la Biblia) que nos asegura que el Señor no está sepultado, que el Señor está vivo. Y está vivo para nosotros”.








