La noticia de la golpiza a un ladrón generó un encendido debate
Miles de lectores se mostraron partidarios de la justicia por mano propia. Por Juan Manuel Montero - Redacción de LA GACETA.Video
Escarmiento. Eso es lo que seguramente querían aplicar los hombres que el jueves golpearon a un ladrón que había robado un celular en la esquina de Pellegrini y Roca. Ellos, aparentemente pretendían cumplir la máxima de que la letra con sangre entra. Creían tal vez que si lo lastimaban, este no volvería a delinquir. Desde el punto de vista legal, la víctima actuó bajo un estado de emoción violenta. Así, por lo menos, lo defendería un abogado en un hipotético juicio. ¿Qué podría argumentarse en defensa de los otros hombres que golpearon al ladrón? Vieron lo que pasaba y descargaron su furia, tal vez pensando en la ola de asaltos de la que son víctimas. Era su revancha. Miles de personas los apoyaron ayer en la edición on line de LA GACETA y criticaron que se haya difuminado la cara del ladrón y que no se haya publicado su nombre y apellido. La ley estipula que a un menor no se lo puede identificar. En Argentina ninguna norma permite que se haga Justicia por mano propia. Hasta aquí nada de eso sucedió. Las leyes vigentes deben ser respetadas, aunque no estemos de acuerdo. Desde hace años, en el país sufrimos un imparable espiral de violencia. A los constantes ataques delictivos se le suma la cada vez más común aparición de justicieros. Ningún Gobierno parece haber dado en la tecla para combatir la inseguridad. Ni mano dura ni garantismo fueron hasta aquí efectivos. Pero la ira siempre es mala consejera. Si dejamos que impere, nos regiremos por la ley de la selva, dónde sólo ganan los poderosos.









