El voto de junio cotiza en dólares
Gobernadores e intendentes miran la moneda estadounidense como una tabla de salvación política. Todo gracias a la coparticipación de las retenciones. Por Marcelo Aguaysol - Redacción LA GACETA.
Las elecciones legislativas nacionales están dolarizadas. Un poco por imperio de la crisis global; otro tanto por la conveniencia oficial de aprovechar la debacle como elemento central de campaña. El Gobierno nacional está más ocupado en elaborar estrategias para captar dólares que por preservar la moneda nacional. La divisa estadounidense es hoy el sustento de un proyecto político y de un modelo económico basado en la acumulación de recursos. Pues sólo con recursos alcanzará la meta el 28 de junio: mantener la mayoría en el Congreso de la Nación.
La dolarización de la política ha llevado a gobernadores, a intendentes y hasta a comisionados rurales a observar la evolución de la cotización de la moneda y de los precios internacionales de la soja, y los vaivenes de la comercialización de la oleaginosa.
Apenas reveló los nombres de la lista oficial de candidatos a diputados y senadores nacionales (pocas sorpresas), el gobernador José Alperovich se metió de lleno en la campaña electoral. Fustigó a cierta dirigencia del campo que no quiere arreglar el conflicto -según declaró- e indicó que "una soja a U$S 355 (la tonelada), con un dólar a $ 3,70 no es mal negocio". De hecho, en los ámbitos oficiales se recuerda que la burbuja de precios de la soja (a U$S 600) no volverá a formarse y que el precio histórico de la tonelada osciló entre los U$S 283 y U$S 330.
¿Por qué todos los políticos hablan de la soja y del dólar? Desde el jueves pasado, cuando la presidenta Cristina Fernández de Kirchner anunció la coparticipación de las retenciones a la soja, se aguardan los ingresos por esa vía como una suerte de financiamiento de la campaña oficialista, que será feroz en los próximos tres meses. Se trata nada menos que del 30% de los fondos que acumulará la AFIP por el cobro de los derechos de exportación. ¿El adelantamiento de las elecciones fue una casualidad? La pregunta no puede responderse así nomás. Pero sí hay cosas claras, como la debilidad de la gestión para diseñar planes anticrisis y el hecho de que hasta fines de junio alcanzará el contendido de la billetera del Gobierno para sustentar -tranquilamente- su proyecto político. De una u otra manera, será el campo el que pagará la campaña sobre la base de las retenciones coparticipadas.
La estrategia trebejista
"Si vive el rey, sigue la guerra". La frase sintoniza con una suerte de estrategia trebejista. En el ajedrez electoral, Alperovich se ha volcado por poner en el tablero las piezas que le garantizan la continuidad de su proyecto político. Por eso la boleta oficialista estará encabezada -a grandes letras- por el apellido que no se discute. También la elección de Sergio Mansilla como compañero de fórmula de la primera dama, Beatriz Rojkés, se inscribe en la estrategia de protección del proyecto alperovichista. Osvaldo Jaldo, actual ministro del Interior, tiene la misión de aglutinar las voluntades peronistas. Otra causalidad: Jaldo y Mansilla caminaron el interior y saben de los reclamos de intendentes y comisionados rurales, hoy envalentonados por el anuncio de que recibirán $ 10 millones mensuales provenientes de las retenciones . Su misión -o el de la campaña proselitista, si se prefiere- será calmar las ansias de la dirigencia territorial por acceder a una porción de la dolarizada torta de las retenciones.

Un poco de oxígeno
En la Casa Rosada están convencidos de que este año dispondrán de U$S 1.776 millones (o $ 6.500 millones) por el cobro de los derechos a las exportaciones para repartir. Sin embargo, pocos funcionarios nacionales se atreven a pensar que un paro en la comercialización de granos (como el que está en marcha) o una baja en las ventas externas puede echar por tierra el plan. De hecho, algunas consultoras calculan que lo que habrá para repartir será entre 1.500 y 2.000 millones de pesos menos de lo anunciado.
"Pero hasta junio habrá oxígeno", se atreve a decir un dirigente oficialista. Al Gobierno nacional sólo le importa seguir haciendo caja. Y no le teme a la aceleración que, habitualmente, aprecia al dólar en el mercado argentino. Por el contrario, la alimenta. Cada vez que se abre un proceso eleccionario, el dólar tiende a subir su cotización en torno de un 5%. Pero esta vez, además, se observa otro fenómeno: una salida de fondos del sistema financiero. Así lo advierte un estudio realizado por la Cámara de Analistas y Asesores en Economía, Finanzas, Bolsas y Mercados de Tucumán. Según ese diagnóstico, en la Argentina no sólo se adelantarán las elecciones para el 28 de junio. También las proyecciones sobre la cotización del dólar, que, se calcula, alcanzará los $ 3,80 por unidad.
El voto, en la Argentina, se dolarizó. Sin embargo ni propios ni extraños al Gobierno se animan a predecir si se seguirá devaluando el peso o si caerá la cotización de los políticos. La pizarra electoral del 28 de junio tendrá la palabra.







