Ocho balas acabaron con la agitada vida de Tévez

El hombre, sindicado como el principal vendedor de "paco" de La Costanera, fue ejecutado, aparentemente por un presidiario. El homicida se paró detrás del presunto dealer y le disparó. La víctima alcanzó a decirle a su esposa quién era el asesino.

22 Mar 2009

Hizo dos pasos y cayó justo sobre el charco de agua podrida, que lentamente fue tiñéndose de rojo. Lo último que alcanzó a decir fue el nombre de su asesino: "buscalo al esposo de la Isolina. El me mató", ordenó e inmediatamente después se desmayó en los brazos de la mujer que había sido su compañera durante los últimos años. Ocho balas perforaron el cuerpo de Hugo Daniel "El Rengo Ordóñez" Tévez y pusieron fin a una agitada vida.
Ayer, "El Rengo Ordóñez", sindicado por los vecinos como el principal distribuidor de droga de la zona, fue asesinado por un sujeto que lo ejecutó a sangre fría en la intersección de calle Costanera y Honduras, a 60 metros de su casa. Los investigadores manejan dos hipótesis: un asesinato de índole pasional o un ajuste de cuentas por cuestiones económicas. Según trascendió, la Policía ya tiene identificado al agresor, un tal "Tití". Sería un convicto que cumple condena en Villa Urquiza y que está prófugo desde hace un mes, cuando salió con permiso extramuro otorgado por la Justicia. Anoche, personal al mando de los comisarios Hugo Cabezas y Miguel Gómez, de la División Homicidios, y Heberto Cortez y José Diaz, de la Regional Capital buscaba al sospechoso.
A las 8.20 Tévez salió caminando de su casa, ubicada en calle Honduras 1.562, rumbo a un taller mecánico donde había dejado uno de sus automóviles para que lo arreglaran. En el camino se encontró con Ana, una de sus sobrinas y se paró a conversar en la esquina de calle Costanera y Honduras. Mientras hablaban se acercó en una bicicleta "Tití". El hombre se paró detrás de Tévez, sacó de entre sus ropas una pistola y, sin decir ni una palabra, lo acribilló.
El primer disparo hizo tambalear a Tévez. Según los testigos, el "Rengo Ordóñez" caminó dos pasos, se tomó la cintura con una mano y con la otra intentó amortiguar el golpe cuando se desplomó en el pavimento. Ana, a los gritos, pidió auxilio a los vecinos. "¡¡¡Están matando a mi tío. Llamen a la Policía!!!", exclamó llorando la joven. "Tití" ni se inmutó. Apuntó de nuevo al cuerpo de Tévez, que intentaba levantarse, y gatilló al menos otras siete veces. "Le dio en todas partes. Hugo no pudo hacer nada para defenderse. En el piso ese infeliz terminó de ejecutarlo", afirmó María, amiga de Tévez y una de las testigos. Después, el homicida apuntó contra Ana y también le disparó. Tévez, con sus últimas fuerzas, agarró el ruedo de la pierna derecha del pantalón de la muchacha y tiró violentamente. "La chica se cayó y por eso no la mataron. El tipo estaba dispuesto a todo. Se salvó de milagro. Hugo la salvó", agregó la testigo.

Desconcertados
Tras los disparos, los vecinos, asombrados y desconcertados, salieron a ver lo que había sucedido. Viviana del Valle Agüero, esposa de Tévez, escuchó los tiros y corrió hasta la puerta de su casa sin imaginar lo que se iba a encontrar. Miró a la esquina y vio a su pareja tendido en el suelo. Agüero corrió hasta donde estaba Tévez. Junto con Ana lo cargó en un automóvil y lo trasladó hasta el Hospital Centro de Salud. En el camino, Tévez balbuceó y le dio a Agüero la identidad de su asesino. "El Rengo Ordóñez" llegó inconsciente al hospital. "Era imposible que se salvara", le dijo a LA GACETA uno de los médicos que lo asistió.
Desde que explotó la polémica por el consumo de "paco" en La Costanera, Tévez fue señalado como el principal vendedor de droga del barrio. "El Rengo Ordóñez" siempre se defendió de las acusaciones. La hipótesis del crimen por un ajuste de cuentas por drogas fue la primero en la que pensaron los investigadores, pero no dejaron de lado otras. "Hablen con Isolina. Ella sabe bien lo que pasó", le dijeron los familiares de Tévez a la Policía. Los agentes interrogaron a la mujer y esta les aseguró que el viernes su pareja le había advertido telefónicamente lo que iba a hacer. "Te voy a matar a vos y al ?rengo?. Ya me jodieron demasiado, yo sé todo lo que está pasando", le dijo durante la breve charla.

No hubo denuncia
Tras la amenaza, la mujer se contactó con Roberto Flores, abogado de Tévez, para comentarle lo sucedido. "Decile a Hugo que se cuide mucho", le dijo la mujer al abogado. Flores le aconsejó a Isolina que realizara la denuncia, pero la mujer decidió no alertar a la Policía. Los investigadores creen que el asesinato se perpetró porque Tévez mantenía una abultada deuda con "Tití", y que se negaba a cancelarla. El homicida había jurado asesinarlo porque además sospechaba que "El Rengo Ordóñez" mantenía una relación amorosa con su esposa mientras él permanecía en la cárcel.
"Tití" cumplía en el penal de Villa Urquiza una condena por un robo agravado. En diciembre había recuperado parcialmente la libertad y a fines de febrero había comenzado con las amenazas. Ayer, según todos los testigos, cumplió con su palabra y se sacó de encima a su competidor.

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