Con su nuevo filme, “Los abrazos rotos”, el español Almodóvar regresa al género negro

El director manchego presentó su última realización, en un día en que todo Madrid sólo tuvo ojos para él. Penélope Cruz es la nueva protagonista de su película número 17.

BENDITO TU ERES. El prolífico director español, flanqueado por Penélope Cruz y Blanca Portillo, respondió todas las preguntas durante la conferencia. REUTERS
BENDITO TU ERES. El prolífico director español, flanqueado por Penélope Cruz y Blanca Portillo, respondió todas las preguntas durante la conferencia. REUTERS
14 Marzo 2009

MADRID.- (Especial para LA GACETA por Irene Benito). Las revanchas llegan hasta para los que parece que no las necesitan. A diferencia de lo que ocurrió cinco años atrás, cuando el atentado terrorista del 11 de marzo de 2004 frustró la promoción de “La mala educación”, ayer Madrid sólo tuvo ojos y oídos para el director Pedro Almodóvar, que en una multitudinaria conferencia de prensa presentó por primera vez “Los abrazos rotos”, su película número 17.
Con la compañía del elenco y la especial escolta de la laureada Penélope Cruz, protagonista del filme y actriz mimada del manchego, Almodóvar confesó que la obra que la semana próxima llegará a las salas madrileñas es su declaración de amor al cine.
La película más larga (127 minutos) y la más costosa (12 millones de euros equivalentes a algo más de 56 millones de pesos) de la extensa producción del maestro español, es también un regreso al género negro. Rodada entre Lanzarote y Madrid, “Los abrazos rotos” cuenta el drama de una actriz venida a menos casada con un acaudalado asesor financiero que decide producir un largometraje para complacerla. La actriz –papel que interpreta Cruz- debe lidiar con la pasión de su marido y de un director ciego, concebido a imagen y semejanza del propio Almodóvar. Dramática, seca e irónica, la historia tiene la forma de ser peculiar del creador de “Todo sobre mi madre”.
Lo de ellos es puro amor correspondido. Si Almodóvar dice que Penélope Cruz es la más guapa y la intérprete que su cámara más adora, ella replica que él es su gran amigo, su debilidad, su prioridad profesional y el director con el que se quedaría si tuviese que elegir uno. “Quería una Penélope absolutamente inédita, que muestre facetas que no hubiésemos empleado antes”, aseguró el cineasta, que desde España catapultó a Cruz a la fama internacional (el mes pasado, Hollywood reconoció con un Oscar el trabajo de la actriz en “Vicky Cristina Barcelona”, de Woody Allen).
Gracioso, espontáneo y desenfadado, Almodóvar demostró ayer que puede conquistar cualquier platea. Los periodistas se rieron y aplaudieron las ocurrencias del director, que a menudo interrumpió a los artistas, se interrogó a sí mismo y respondió con la autenticidad que dice que lo caracteriza. “Pagaría 1.000 euros por poder escuchar a un grupo de mujeres sin ser reconocido”, explicó para ejemplificar los contratiempos que trae aparejada la fama. “No me quejo, pero es así. Madonna me preguntó una vez si salía con guardaespaldas y yo le dije que no... como no sea para tirármelos”, remató con picardía.
Acto seguido añadió: “que me perdonen los guardaespaldas... o no”. Sobre el mismo tema, Cruz ha asegurado que renunció a vivir blindada al estilo de las estrellas de Hollywood.
La película “Los abrazos rotos”, que no tiene aún fecha de estreno confirmada en Argentina, dio ayer el primer paso en un circuito que incluye los grandes festivales de cine del mundo y que concluirá con la próxima entrega de los premios Oscar.
Almodóvar dijo que enfrenta el reto como un atleta, que intenta dormir todos los días y que toma vitaminas. Y que, aunque no es creyente, reza para que los frecuentes dolores de cabeza no le arruinen la fiesta.

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