Se someterá a pericias más de 35 armas de fuego
La Justicia ordenó que se allanara la casa del padre del adolescente que está detenido acusado de haber matado a Roberto Cabrera. Uno de los acusados fue dejado en libertad, y los abogados pedirán que el otro sospechoso, de 17 años, no siga en el Instituto Roca.
13 Marzo 2009 Seguir en 
Buscaban la pistola con la que asesinaron hace más de un mes a Roberto Cabrera y encontraron un arsenal. Aunque aún no se determinó si alguna de las casi 35 armas de fuego que secuestró ayer la Policía de la casa del menor imputado del asesinato fue utilizada para perpetrar el crimen, el hallazgo es el primer elemento que da pruebas certeras a los investigadores del oscuro contexto que envuelve la causa.
A las 19.15, la fiscala Adriana Giannoni ingresó a la casa de Villa 9 de Julio donde el adolescente de 17 años vive junto a sus padres. A esa hora, la zona era un caos: decenas de hinchas de Atlético iban a la cancha para ver el partido. Algunos vecinos, sorprendidos, salían a la vereda. "No es normal ver esto", afirmó la vecina Ana María. Una formación de policías del grupo CERO se apostó frente a la vivienda en la que se desarrollaba el operativo. Durante cuatro horas, los investigadores recorrieron los dos pisos de la propiedad. "Vayan a buscar más cajas y cinta adhesiva", ordenó un funcionario de la Fiscalía VIII. Ni ellos esperaban encontrar las casi 15 armas de puño y alrededor de 20 armas largas que estaban en un dormitorio y en otras habitaciones de la residencia. El operativo fue seguido de cerca por el padre y por la madre del menor imputado y por su abogado, José Ferrari.
"Son muy buena gente, no se meten con nadie", dijo una vecina mientras veía pasar a los policías con las cajas en brazos, sin saber que los oficiales transportaban un arsenal. Según trascendió, el dueño de casa le aseguró a la fiscala que tenía la documentación en regla de todas las armas, y que hoy se la presentará en Tribunales.
Cabrera fue baleado la madrugada del 8 de febrero en la esquina de avenida República del Líbano e Italia, a la salida de un cumpleaños que se había celebrado a metros de allí.
Según fuentes cercanas a la investigación, la fiesta finalizó a las 2.30, tras unos disturbios que obligaron a apagar la música y cerrar las puertas del salón.
Varios grupos de jóvenes continuaron escuchando música apoyados en automóviles. De repente, una camioneta Toyota Hilux gris se detuvo. De acuerdo a los testimonios, el menor imputado bajó del vehículo y habría comenzado a gritar: "¡No saben con quién se metieron! ¡Yo soy el hijo de...!". Según testigos, sacó un arma y comenzó a disparar contra quienes serían barrabravas de Atlético, que corrían hacia él."Disparó al bulto", dijo un investigador. Uno de los proyectiles impactó en el estómago de Cabrera. El muchacho fue llevado de urgencia al Centro de Salud, donde murió tras 16 días de agonía. Esa tarde se entregó Fabián Díaz, quien dijo ser el autor de los disparos mortales. Al día siguiente, el adolescente sindicado como autor de los tiros se presentó en Tribunales y, por orden de la jueza de Menores Nora Wexler quedó detenido y fue alojado en el Instituto Roca.
Ayer, varias horas antes del allanamiento, Ferrari había solicitado a Wexler la liberación del muchacho. El abogado argumentó que no existen pruebas que lo vinculen con el homicidio.
Ferrari había realizado un pedido similar la semana pasada, y lo repitió ayer tras conocer la decisión de la fiscala de liberar a Díaz. Entiende que si Gianonni excarceló al otro imputado también debe hacerlo con el menor.
En tanto, el abogado Mario Leiva Haro , representante de la familia Cabrera, declaró como testigo ayer a la mañana. La fiscala lo había citado a raíz de las declaraciones que había realizado en varios medios de comunicación respecto de la existencia de un video grabado con un teléfono celular.
Leiva Haro aseguraba que en la filmación se había registrado el momento en el que el menor imputado realizaba el disparo que mató a Cabrera. Según fuentes judiciales, el letrado reconoció que nunca tuvo el video en su poder, y aseguró que fueron familiares de la víctima quienes le habían garantizado la existencia de esa filmación. Sin embargo, dijo, nunca se la entregaron.
Leiva anticipó que solicitará que el adolescente detenido sea sometido a una rueda de reconocimiento, de la cual participarían los mismos testigos que estuvieron en la medida a la que se sometió Díaz el lunes. El abogado pretende que los amigos de Cabrera reconozcan al menor como el verdadero autor de los disparos, para ratificar las declaraciones que realizaron ante Suasnábar y ante Giannoni.
El abogado de Díaz, Víctor Taleb, intentará demostrar presuntas contradicciones en las declaraciones de los testigos. Cabrera, mientras era trasladado al hospital, alcanzó a decirle a su madre que había escuchado un solo disparo, que fue el que lo mató. Los testigos, no obstante, habrían de clarado que escucharon entre cinco y siete detonaciones.
A las 19.15, la fiscala Adriana Giannoni ingresó a la casa de Villa 9 de Julio donde el adolescente de 17 años vive junto a sus padres. A esa hora, la zona era un caos: decenas de hinchas de Atlético iban a la cancha para ver el partido. Algunos vecinos, sorprendidos, salían a la vereda. "No es normal ver esto", afirmó la vecina Ana María. Una formación de policías del grupo CERO se apostó frente a la vivienda en la que se desarrollaba el operativo. Durante cuatro horas, los investigadores recorrieron los dos pisos de la propiedad. "Vayan a buscar más cajas y cinta adhesiva", ordenó un funcionario de la Fiscalía VIII. Ni ellos esperaban encontrar las casi 15 armas de puño y alrededor de 20 armas largas que estaban en un dormitorio y en otras habitaciones de la residencia. El operativo fue seguido de cerca por el padre y por la madre del menor imputado y por su abogado, José Ferrari.
"Son muy buena gente, no se meten con nadie", dijo una vecina mientras veía pasar a los policías con las cajas en brazos, sin saber que los oficiales transportaban un arsenal. Según trascendió, el dueño de casa le aseguró a la fiscala que tenía la documentación en regla de todas las armas, y que hoy se la presentará en Tribunales.
Cabrera fue baleado la madrugada del 8 de febrero en la esquina de avenida República del Líbano e Italia, a la salida de un cumpleaños que se había celebrado a metros de allí.
Según fuentes cercanas a la investigación, la fiesta finalizó a las 2.30, tras unos disturbios que obligaron a apagar la música y cerrar las puertas del salón.
Varios grupos de jóvenes continuaron escuchando música apoyados en automóviles. De repente, una camioneta Toyota Hilux gris se detuvo. De acuerdo a los testimonios, el menor imputado bajó del vehículo y habría comenzado a gritar: "¡No saben con quién se metieron! ¡Yo soy el hijo de...!". Según testigos, sacó un arma y comenzó a disparar contra quienes serían barrabravas de Atlético, que corrían hacia él."Disparó al bulto", dijo un investigador. Uno de los proyectiles impactó en el estómago de Cabrera. El muchacho fue llevado de urgencia al Centro de Salud, donde murió tras 16 días de agonía. Esa tarde se entregó Fabián Díaz, quien dijo ser el autor de los disparos mortales. Al día siguiente, el adolescente sindicado como autor de los tiros se presentó en Tribunales y, por orden de la jueza de Menores Nora Wexler quedó detenido y fue alojado en el Instituto Roca.
Ayer, varias horas antes del allanamiento, Ferrari había solicitado a Wexler la liberación del muchacho. El abogado argumentó que no existen pruebas que lo vinculen con el homicidio.
Ferrari había realizado un pedido similar la semana pasada, y lo repitió ayer tras conocer la decisión de la fiscala de liberar a Díaz. Entiende que si Gianonni excarceló al otro imputado también debe hacerlo con el menor.
En tanto, el abogado Mario Leiva Haro , representante de la familia Cabrera, declaró como testigo ayer a la mañana. La fiscala lo había citado a raíz de las declaraciones que había realizado en varios medios de comunicación respecto de la existencia de un video grabado con un teléfono celular.
Leiva Haro aseguraba que en la filmación se había registrado el momento en el que el menor imputado realizaba el disparo que mató a Cabrera. Según fuentes judiciales, el letrado reconoció que nunca tuvo el video en su poder, y aseguró que fueron familiares de la víctima quienes le habían garantizado la existencia de esa filmación. Sin embargo, dijo, nunca se la entregaron.
Leiva anticipó que solicitará que el adolescente detenido sea sometido a una rueda de reconocimiento, de la cual participarían los mismos testigos que estuvieron en la medida a la que se sometió Díaz el lunes. El abogado pretende que los amigos de Cabrera reconozcan al menor como el verdadero autor de los disparos, para ratificar las declaraciones que realizaron ante Suasnábar y ante Giannoni.
El abogado de Díaz, Víctor Taleb, intentará demostrar presuntas contradicciones en las declaraciones de los testigos. Cabrera, mientras era trasladado al hospital, alcanzó a decirle a su madre que había escuchado un solo disparo, que fue el que lo mató. Los testigos, no obstante, habrían de clarado que escucharon entre cinco y siete detonaciones.







