Lo mató para impedir que robara en su ciber

Daniel Ricardo Nicolás fue detenido por la Policía tras haber ultimado de un disparo en la cabeza a un joven que intentó asaltarlo.

EL LUGAR. Los dos jóvenes derribaron a patadas la puerta del ciber para poder ingresar, y luego redujeron a la hija del comerciante y a su novio. LA GACETA / JORGE OLMOS SGROSSO
EL LUGAR. Los dos jóvenes derribaron a patadas la puerta del ciber para poder ingresar, y luego redujeron a la hija del comerciante y a su novio. LA GACETA / JORGE OLMOS SGROSSO
13 Febrero 2009

Escuchó los gritos y no dudó en tomar su pistola. Daniel Ricardo Nicolás sabía que algo malo estaba pasando dentro de su casa. Salió de su habitación, caminó hasta el salón de entrada, donde funciona el ciber que administra, y se encontró de frente con los dos jóvenes que, supuestamente, habían ingresado a su casa para asaltarlo. Vio que su hija, María Inés, estaba tirada en el suelo y no vaciló. De dos disparos mató a uno de los atacantes e hirió a su cómplice.
A las 0.50 el terror paralizó a la familia Nicolás y a parte de los habitantes del barrio Padilla. Los dos jóvenes armados irrumpieron en la vivienda que el comerciante de 66 años posee en calle Diagonal 6 al 1.100. Dentro se encontraron con la hija de Nicolás y con su novio, Jorge Guerrero.
Los muchachos golpearon a sus víctimas y les exigieron que les entregaran todo el dinero que tenían de la recaudación del día. La mujer les explicó que no tenían mucha plata en el lugar, y que tampoco tenía en su poder elementos de valor para entregarle. Enfurecidos, los malvivientes siguieron golpeando a los jóvenes y los dejaron maniatados, inmovilizados en el suelo.
El dueño del ciber, que en ese momento estaba recostado en su habitación, escuchó los gritos de su hija y salió rápidamente a ver lo que sucedía. Cuando se dio cuenta de que los estaban asaltando, regresó a su habitación y buscó la pistola calibre 22 que tenía guardada en el placard. Según la información policial, Nicolás enfrentó a los sujetos y realizó dos disparos. Uno impactó en la cabeza de uno de ellos, y el segundo rozó la nuca del otro, que malherido pudo escapar tras la agresión.
“El ladrón que recibió el balazo en la cabeza murió prácticamente en el acto. Una de las víctimas llamó desde su celular a una ambulancia, pero cuando los médicos llegaron a la casa ya había fallecido”, aseguró el comisario Hugo Cabeza, segundo jefe de la División Homicidios y Delitos Complejos, que investiga el caso.
Los médicos asistieron a la hija de Nicolás y a su pareja, y en la ambulancia los trasladaron hasta el hospital Centro de Salud, donde recibieron las primeras curaciones.

Reconocimiento
En la sala de guardia del hospital se produjo otro de los momentos de mayor tensión de la noche. El joven que había logrado escapar tras el frustrado asalto ingresó a la sala de guardia donde estaba siendo asistida María Inés. “Ese es el otro delincuente que entró a robar a mi casa. ¡Deténganlo!”, gritó la joven a uno de los policía que la custodiaba.
El oficial se acercó hasta el sospechoso, lo interrogó durante varios minutos, y finalmente lo aprehendió. El imputado fue identificado oficialmente por la Policía como Francisco Walter García, de 23 años. El joven había dado un nombre falso para intentar burlar a la Policía y evitar quedar detenido. Finalmente, fue derivado al Hospital Padilla, donde permanece internado bajo custodia policial. Su estado de salud es delicado, aunque está fuera de peligro, según los médicos del hospital.

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Sin identificar
Mientras se producía la detención de uno de los atacantes, el personal de la División Homicidios realizaba las primeras diligencias en el ciber donde ocurrió el hecho. Por disposición del fiscal Arnoldo Suasnábar, los policías aprehendieron a Nicolás. Otra grupo se encargó de trasladar el cadáver del asaltante hasta la morgue judicial.
Hasta anoche, el ultimado (por Nicolás) no había sido identificado. Los oficiales tomaron sus huellas dactilares, para tratar de determinar su identidad y, al mismo tiempo, constatar si tenía antecedentes policiales, como se presume.

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