Murió ahogado en un canal de Yerba Buena

Según sus familiares, el hombre, de 53 años, había estado ingiriendo bebidas alcohólicas.

SIN VIDA. Vecinos de barrio San Remo observan el trabajo de la Policía. LA GACETA / FRANCO VERA
SIN VIDA. Vecinos de barrio San Remo observan el trabajo de la Policía. LA GACETA / FRANCO VERA
11 Febrero 2009

Un hombre de 53 años falleció ayer a la siesta, luego de caer a un canal en el barrio San Remo de Yerba Buena. Según fuentes policiales, Ronaldo Antonio Díaz había estado consumiendo bebidas alcohólicas antes de resbalar. "Aún hay que esperar el resultado de las perícias para determinar si había bebido en exceso", dijo un investigador.
"El tenía problemas con el alcohol desde hace mucho tiempo, pero nunca nos imaginamos que terminaría de esta manera", contó Erica, de 28, sobrina de Díaz. La joven había acudido al lugar del hecho junto con sus primas.
Según testigos, Díaz estaba sentado en una pirca, al borde del canal, cuando se cayó. Quedó boca abajo y, por causas que aún no fueron establecidas, no logró levantarse. Falleció ahogado. Su hermano, Mario Fernando Díaz, corrió hacia allí, alertado por sus vecinos. El lo rescató, pero ya era tarde.
La víctima había estado compartiendo la tarde con un amigo suyo conocido como "Tuco". Según fuentes policiales, este hombre estaba ebrio y tuvieron que acompañarlo hasta su casa. "El hombre no estaba ni enterado de que Díaz estaba ahogado en el canal", contó el subcomisario Jorge Pereyra, a cargo del operativo.
"El canal no es muy hondo; tendrá aproximadamente medio metro de profundidad, pero seguramente no tenía la fuerza suficiente como para salir. Ronaldo estaba muy débil, no comía desde hace mucho tiempo", se lamentaba la agente sanitaria del hospital Carrillo, Alejandra Urueña, de 32 años quién acostumbraba visitar todas las semanas a Díaz para ayudarlo a recuperarse de su adicción.
Según los vecinos, era usual ver a "El Cuervo" -como llamaban a Díaz- tomando bebidas alcohólicas. "Lamentablemente se juntaba con gente que no lo ayudaba, lo incitaban a tomar, y son los que ahora ni vinieron a ver lo que le pasó", contó un vecino.
Díaz no estaba casado ni tenía hijos. Vivía con su madre de 80 años, a pocos metros de donde ocurrió la tragedia. "Mi abuela lo cuidaba muchísimo. Es el segundo hijo que pierde por problemas con el alcohol. Está destruida; él era su preferido", expresó Stella, de 26 años otra sobrina de la víctima.
La causa fue caratulada como muerte dudosa por los investigadores. El fiscal Arnoldo Suasnábar ordenó la autopsia, para intentar determinar si efectivamente Díaz no fue empujado al canal. Luego, el cuerpo será entregado a sus familiares.

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