El fuego devoró una feria de Tafí Viejo

Como consecuencia de una falla en la instalación eléctrica, los 14 locales se incendiaron. En el mercado funcionaban comercios de venta de ropa y accesorios. "Es terrible lo que sucedió", dijo una de las damnificadas.

TODO DESTRUIDO. La mercadería del local quedó reducida a cenizas.  LA GACETA/ INES QUINTEROS ORIO
TODO DESTRUIDO. La mercadería del local quedó reducida a cenizas. LA GACETA/ INES QUINTEROS ORIO
08 Febrero 2009

Un incendio a gran escala conmocionó ayer a los vecinos del barrio Próspero Mena, en Tafí Viejo. Allí, un galpón en el que funcionaban 14 locales de venta de ropa se prendió fuego, y tuvo como consecuencia pérdidas totales. Afortunadamente, no se registró ninguna víctima. El siniestro comenzó poco después del mediodía. Según fuentes policiales, se inició como consecuencia de una falla en la instalación eléctrica.
Un grupo de vecinos, al ver la gran cantidad de humo que salía del inmenso galpón, llamó a los bomberos y entre todos intentaron apagarlo. “Los chicos del súper que está a la par colaboraron mucho. Lograron abrir la puerta forzándola y empezaron a apagarlo antes de que lleguen los bomberos”, contó Cristina Blanco, de 38 años, quien estaba fuera del local. “Estaba en el sanatorio porque mi papá está internado, y una vecina me avisó que el local se estaba incendiando. No lo creí hasta que lo vi con mis propios ojos”, contó Ana Páez, de 35 años, propietaria del local siniestrado, ubicado en calle La Rioja al 600. “Todos los que trabajamos en el galpón somos como una familia, es terrible lo que sucedió”, decía consternada Páez mientras barría con una escoba todos los escombros y los restos de la mercadería de los locales. “El incendio parece que empezó por un corto circuito. De los 14 locales, todos se quemaron; no quedó nada de ninguno”, explicaba Gladys Sosa, de 41 años, dueña de uno de los puestos de ropa.

“Vivimos de esto”
Con los ojos a punto de derramar lágrimas, María Cristina Palomino, de 61 años, relató que trabajaba en ese lugar desde hace mucho tiempo. “Vivimos de esto. No sé qué vamos a hacer ahora. Tenemos que buscar una forma de que nos den una solución”, se lamentó.
El incendio duró cerca de dos horas, y aún no hay una cifra estimada de las pérdidas.
En la puerta del local, un grupo de niños intentaba buscar mercadería que se pudiera rescatar para llevarla a sus casas. “Yo soy tu mejor amigo, dale, dame una gorra”, le imploraba uno de ellos al dueño de un local incendiado. El hombre le devolvió una fría mirada, como diciendo: “no te puedo dar nada; todo quedó inservible”.

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