08 Febrero 2009 Seguir en 
Las luces doradas hacen que el pavimento y los metales de las motos brillen. Poco antes de la 1, los jóvenes ya están reunidos en una de las calles internas del parque 9 de julio. Nerviosos, miran a su alrededor, tratando de descubrir si entre los autos aparece algún patrullero. Están listos para partir. Algunos se sientan en la vereda; otros conversan apoyados en sus motos mientras toman alcohol. Las chicas se pasean de pantalones cortos, desenfadadas. Los chicos las miran, a ellas , a los" fierros" y comentan. Se escuchan ruidos de escapes libres preparándose y música de fondo de algún automóvil que se detiene a mirar. El movimiento es inexplicable a esas horas de un jueves, y todo el escenario montado se altera con un solo grito: "¡viene la cana!". Se suben a las motos y, en minutos, se dispersan en una fila de luces blancas por avenida Wenceslao Posse y alrededores. Esperan pacientemente a que la Policía se retire para regresar. Todos los jueves, aseguran, se repite la misma ceremonia. Este no fue la excepción.
"Te sube la adrenalina al máximo en siete segundos", contó en una entrevista telefónica con LA GACETA Mario Apud, luego de aclarar que no corre estas picadas ilegales. "En Tucumán estos encuentros en las calles son muy comunes porque no existen las carreras legales como las hay en Catamarca, en Salta o en Santiago del Estero", dijo. "Antes -prosiguió-, las ilegales se hacían los martes en las avenidas Belgrano y Perón; ahora se realizan los domingos en el autódromo y los jueves por la pista del ex aeropuerto".
Los chicos que corren ilegalmente se atreven a hablar, pero prefieren el anonimato. "Se juntan a la medianoche, y una o dos horas después empiezan las carreras. Eso sí, cuando aparece la Policía hay que irse y esperar a que se vayan",dijo un chico que estaba en la Wenceslao Posse.
Se encuentran motos de todas las cilindradas, y conductores de diferentes edades, desde adolescentes de unos 16 años hasta adultos de 30. La mayoría de las mujeres están como acompañantes. Ningún conductor cumple con las normas mínimas de seguridad, como usar casco.Durante las picadas de este jueves hubo patrullas tratando de dispersar a los corredores, pero no se produjo ningún secuestro de vehículos. Tampoco se registraron accidentes. La adrenalina de las pistas los hace creer inmunes, pero el peligro para ellos y los demás existe en cada carrera. "Desde abril de 2008, correr picadas en automotores es un delito. La pena es de seis meses a tres años de prisión e inhabilitación para conducir. Esta disposición no incluiría a las motos, por lo que se trataría de transgresión a la ley de contravenciones. Hay que esperar que se pronuncien los jueces", explicó el abogado Carlos Picón.
"Te sube la adrenalina al máximo en siete segundos", contó en una entrevista telefónica con LA GACETA Mario Apud, luego de aclarar que no corre estas picadas ilegales. "En Tucumán estos encuentros en las calles son muy comunes porque no existen las carreras legales como las hay en Catamarca, en Salta o en Santiago del Estero", dijo. "Antes -prosiguió-, las ilegales se hacían los martes en las avenidas Belgrano y Perón; ahora se realizan los domingos en el autódromo y los jueves por la pista del ex aeropuerto".
Los chicos que corren ilegalmente se atreven a hablar, pero prefieren el anonimato. "Se juntan a la medianoche, y una o dos horas después empiezan las carreras. Eso sí, cuando aparece la Policía hay que irse y esperar a que se vayan",dijo un chico que estaba en la Wenceslao Posse.
Se encuentran motos de todas las cilindradas, y conductores de diferentes edades, desde adolescentes de unos 16 años hasta adultos de 30. La mayoría de las mujeres están como acompañantes. Ningún conductor cumple con las normas mínimas de seguridad, como usar casco.Durante las picadas de este jueves hubo patrullas tratando de dispersar a los corredores, pero no se produjo ningún secuestro de vehículos. Tampoco se registraron accidentes. La adrenalina de las pistas los hace creer inmunes, pero el peligro para ellos y los demás existe en cada carrera. "Desde abril de 2008, correr picadas en automotores es un delito. La pena es de seis meses a tres años de prisión e inhabilitación para conducir. Esta disposición no incluiría a las motos, por lo que se trataría de transgresión a la ley de contravenciones. Hay que esperar que se pronuncien los jueces", explicó el abogado Carlos Picón.
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