Cayó un 50% el consumo de carne vacuna en un año

Por la crisis, gran parte de los tucumanos se vuelca a la compra de cortes baratos y de achuras. También bajó la venta de leche y de pollo.

COMPARANDO PRECIOS. En las carnicerías, los clientes optan por los cortes más baratos y por las achuras.
COMPARANDO PRECIOS. En las carnicerías, los clientes optan por los cortes más baratos y por las achuras.
05 Febrero 2003
El consumo de carne vacuna disminuyó en todo el país un promedio del 20%, según datos del Indec, pero en Tucumán la caída fue de casi un 50% respecto de enero del año pasado, según revelaron matarifes y carniceros consultados por este diario. Los elevados precios del blando hoy obligan al público a buscar cortes más económicos, e incluso a recurrir a las achuras como una alternativa más accesible.
"La razón de que el consumo de carne haya disminuido un 50% en comparación con enero de 2002 no es solamente el aumento del precio, sino la caída del poder adquisitivo. La gente tiene que estirar más su dinero para cubrir mayores costos en todos los rubros de la canasta familiar", consideró Daniel Arnoldi, dueño de una carnicería.
El comerciante aclaró que, a pesar de su mayor costo, la carne es el producto que más rinde. "Con un kilo, que cuesta entre $ 8 y $ 10, se puede preparar una comida para alimentar a una familia de cuatro personas, al mediodía, y lo más seguro es que alcance también para la cena", afirmó. "En cambio con un pollo, que también cuesta entre $ 8 y $ 10, no come toda una familia", agregó.En coincidencia con datos aportados por otros comercios del rubro, Arnoldi comentó que los tucumanos ahora buscan más puchero, duro y carne molida. "También compran una gran cantidad de achuras. Hace dos o tres años, las achuras prácticamente no se vendían durante el verano; a veces había que tirarlas. Pero ahora el público compra mondongo, hígado, corazón, lengua o riñón. En realidad, estos contienen más grasa y por eso son alimentos típicos de invierno", comentó.

Un plato para pocos
Por su parte, el matarife Luis Contreras calculó que el consumo de carne en Tucumán ha bajado un 40% o más. Con un precio que oscila entre $ 8 y $ 10 el kilo de blando, aquellas familias que subsisten gracias a los planes de ayuda social no llegan a probar la carne más que unos pocos días al mes. "Uno da una vuelta por las carnicerías y las encuentra vacías", lamentó Contreras. "La gente sigue entrando a la carnicería, pero con menos plata", advirtió Raúl Ale, de un frigorífico local. "Los cortes de espalda ahora se venden más que los blandos. Y la achura, que solía sobrar en verano, ahora se consume", aseguró.
El matarife remarcó que al ser un producto de exportación, como los granos, el precio de la carne se mantiene firme, sin posibilidades de que baje.
"La caída del consumo es mayor que en otros años. Enero es un mes flojo para todo el comercio, pero a las carnicerías las afectó especialmente el aumento de precios", destacó Liliana, empleada de una conocida cadena de carnicerías.
"De todos modos, nosotros tenemos clientes de cierto poder adquisitivo que siguen comprando carne todos los días", aclaró.
Sin embargo, aunque se trate de un público con mejores ingresos, según Liliana, lo mismo busca cortes un poco más económicos, como la carne molida, el puchero, el primo o las costillas. "Teníamos clientes que no se fijaban tanto en el precio sino en la calidad de la carne, pero ahora, en general, todo el mundo está pendiente del costo", subrayó.

También bajó la venta de leche y de pollo
Las estadísticas indican que, a lo largo del año pasado, los argentinos disminuyeron alrededor de 12 kilos por habitante la ingesta de carne vacuna y casi 8 kilos de la de pollo, al tiempo que bajó el consumo de leche en más de 40 litros. La reducción en el consumo de carne de cerdo y los chacinados fue de un 40%.
La demanda interna en el país pasó de 67 kilos por habitante y por año, en 2001, a 55 kilos en 2002. Todo parece indicar que durante el año en curso se profundizará la merma.
Aunque la carne de vaca es reemplazable con cualquier otro producto de origen animal, contiene una cantidad y calidad de hierro y vitaminas que no poseen otras carnes, según indicó el médico nutricionista Víctor Gallo. "Al igual que la leche, los huevos y el queso, la carne tiene proteínas de alto valor biológico, superior al de las proteínas vegetales -explicó-. Se habla de ?biodisponibilidad?, porque son más aprovechables por el organismo. Las otras proteínas, en cambio, tienen mucho desperdicio. Las vegetales deben combinarse con las animales para que el alimento contenga todos los aminoácidos necesarios".

Requerimientos
Gallo afirmó que cada persona requiere unos 200 gramos diarios de carne en su dieta. Es decir que una familia tipo necesitaría 800 gramos por día para contar con una buena alimentación. "No importa si se trata de carne molida, duro o puchero -señaló-. Las achuras tienen mucho hierro y proteína, pero también altas cantidades de colesterol y ácido úrico".
En términos de dinero, si una familia adquiere 800 gramos diarios de carne molida a un costo de entre $ 3 y $ 4, necesitará $ 90 mensuales para cubrir esa sola necesidad.

Punto de vista
Aporte de nutrientes
Por Francisco D'Onofrio
médico nutricionista

La importancia del consumo de carne se fundamenta en dos aspectos: el aporte de macronutrientes (proteínas de alto valor biológico) y de micronutrientes (hierro hémico). En Latinoamérica el consumo de carne sirve para cubrir el déficit de ese micronutriente, que es la principal carencia alimentaria en el continente. Los europeos, en cambio, tienen una dieta armónica en la cual incorporan hierro no hémico, sobre todo de legumbres y de pescado. Lo mismo ocurre en Asia. En la Argentina, en cambio, no hay educación alimentaria ni nutricional. Consumíamos exceso de carnes rojas, sal y grasas saturadas, y muy poca verdura y lácteos. Ahora, con la crisis, a la gente se le limita más el espectro alimentario. Por ejemplo, habría que utilizar más el huevo, que tiene hierro no hémico: un plato de legumbres con huevo tiene un importante aporte de hierro. Tenemos que desterrar el mito de que eleva el colesterol. La proteína del huevo tiene mayor valor biológico que la de la carne.
También hay que aprovechar las vísceras, como el mondongo y el corazón, y consumir más legumbres.

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