Volvió a subir al 10% el costo del canje de bonos

La quita del 8% para convertir los bonos en efectivo no duró más que el tiempo en que se hicieron los controles oficiales. Las "cuevas" imponen sus precios.

EXPLICACIONES. Según las casas de canje, no se puede trabajar con los porcentajes que quiere el Gobierno.
EXPLICACIONES. Según las casas de canje, no se puede trabajar con los porcentajes que quiere el Gobierno.
04 Febrero 2003
Una vez más fracasaron los intentos del Gobierno para estabilizar el costo del canje de los bonos. El desagio que se aplica a los Bocade para transformarlos en efectivo se ubicó ayer entre el 9,5% y el 10,5%. La mayoría de las "cuevas" aplica una quita del 10%, pero en el mismo microcentro hay casas de canje que hacen un desagio inferior o superior.
Los propietarios de las "cuevas" dejaron el operativo realizado el viernes a la tarde, por el director de Comercio, Enrique Romero, como una simple puesta en escena. En la mañana de ayer, ante los carteles (colocados el viernes) que indicaban un desagio del Bocade de entre el 7,5% y el 8%, los empleados cobraban a los clientes el 10%.
Las explicaciones dadas sobre los carteles fueron de lo más dispares ante la requisitoria de la cronista de LA GACETA, que se presentó como una cliente interesada en canjear bonos por efectivo. "Eso es viejo. Nos olvidamos de sacarlo", dijo la empleada de una de las "cuevas". "Estaba al 8% temprano, pero ese índice va variando a lo largo del día, y ahora (al mediodía de ayer) está en el 9,8%", explicó otro empleado, como si hablara de las oscilaciones del dólar que, sin embargo y como corresponde, se reflejan en las pizarras ante cada baja o alza.
Otro empleado, en cambio, pareció más sincero. "Esos (los carteles) los ponen para cuando vengan a controlar los del Gobierno. Pero si usted exige que le hagan ese desagio (del 8%) le van a decir que no tienen efectivo para vender", admitió.
El dueño de una casa de canje, desde el anonimato, reconoció que no es posible bajar la quita. "Si ofrecemos un 6% o un 7% de comisión para captar efectivo, la gente no viene a cambiar la moneda nacional por bonos. No le conviene porque en los negocios le hacen un descuento del 10% si pagan con moneda nacional. Entonces, nos vemos obligados a darles entre un 8% y un 8,5%. Con ese porcentaje, si tenemos que vender el efectivo, no podemos hacerlo a menos del 9,5% o del 10%. En caso contrario perderíamos dinero", dijo.
Romero acusó a los cambistas de elevar el desagio de los Bocade. "No es un desagio sino un valor diferencial que tiene por objeto hacer rentable el negocio", aclaró el funcionario. "Es una aberración y un absurdo permitir que el valor de los títulos que emite el Estado sea impuesto por una necesidad individual de generar negocios; vamos a aplicar todos los recursos legales para impedir que esta situación continúe", advirtió Romero.
Otro cambista contó que la exigencia del Gobierno ha generado una suerte de mercado negro. "El negocio no se hace en el mostrador sino en otro lado", dijo.


ANALISIS
Una deuda muy cara
Por Isabel Lazzaroni
La emisión de bonos fue el crédito más barato que obtuvo el Gobierno provincial: cero de interés. Pero es la deuda más cara que paga la ciudadanía tucumana. La comida, la salud, la producción, los servicios, prácticamente todo cuesta entre un 10% y un 11% más en Tucumán que en el resto del país.
Mientras el total de Bocade se mantuvo dentro de porcentajes razonables respecto del circulante de la provincia, estos títulos contribuyeron a generar actividad económica. Se pagaban los sueldos y a los proveedores. A su vez estos volcaban los bonos al consumo, a la demanda de servicios y al sector de la producción. Pero cuando el Gobierno sobreemitió Bocade -desoyendo las advertencias de destacados economistas-, lo que había sido un alivio en años anteriores se transformó en una sangría para la economía tucumana.
El desagio de los bonos encarece desde la alacena de las amas de casa hasta la producción primaria, eje de una provincia agroindustrial como esta. Y ha quedado demostrado que sólo rescatando los títulos a tiempo -y no por la fuerza- se logra bajar el desagio.

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