¡Guerra de sonidos! Frente al Banco Nación, por San Martín casi esquina Maipú, los decibeles podrían haber reventado hoy los vidrios de cualquier ventana. Una inusual competencia, que tuvo como protagonistas a los jubilados que cobraban sus sueldos en una interminable cola, se libró desde la mañana y hasta muy pasado el mediodía en una de las zonas más movidas del microcentro.
El grupo Runazkis, de Ecuador, abrió el fuego muy temprano con dos enormes parlantes y un show donde los músicos, vestidos de indios con coloridas prendas, bailaron y tocaron sicus, ocarinas y silbatos que imitan el canto de los pájaros. ¿El objetivo? Divertir a los pasivos y ganar algún dinerillo.
En la vereda del frente, un hombre midió fuerzas con los ecuatorianos. Un vendedor de DVD tucumano instaló dos parlantes muy pequeños, pero aumentó el volumen al máximo para hacerse escuchar. El resultado fue una invasión de ruidos que, sumados a los bocinazos y al movimiento propio del tránsito, hicieron imposible toda comunicación entre dos seres humanos.
Mientras la gente hablaba a los gritos para poder escucharse, los policías intentaron que el conjunto musical bajara el nivel de la música. Ho hubo caso y la competencia por ver qué parlantes eran más potentes continuó. LA GACETA ©