03 Febrero 2003 Seguir en 
Aunque parezca paradójico, la caída del poder adquisitivo, en especial en los sectores de ingresos medios, favoreció la venta a domicilio de pizzas y empanadas. También registraron un alza los quioscos especializados en sándwiches de milanesa o choripanes. En general, las ventas aumentaron entre un 20% y un 30% según coincidieron varios comerciantes del sector.
"Me parece que muchos tucumanos han reemplazado la comida hecha que compraban antes por pizzas o empanadas o sfijas, que resultan más económicas para toda una familia", comentó Mamy Romero, dueña de una pizzería de barrio. Efectivamente, mientras una pizza entera (que pueden comer 3 personas) cuesta unos $ 3 o $ 4, una porción de comida elaborada (milanesas, pollo, etc.) vale entre $4 y $ 5.
"Creo que también ha influido el hecho de que mucha gente no ha podido salir de vacaciones", agregó Romero. "Esto se nota porque el gran movimiento solía ser los viernes y sábados; en cambio en enero fue de todos los días. Me parece que la gente alquilaba un par de películas, pedía pizza y trataba de estar en casa como si estuviera de vacaciones", agregó la comerciante.
Al mediodía
"La característica de enero era que las ventas bajaban considerablemente respecto de diciembre; en cambio este año hemos seguido vendiendo la misma cantidad; pero con respecto a enero de 2001, aumentó un 30%", señaló el propietario de una conocida pizzería de Barrio Norte.
La misma apreciación realizó el encargado de una pizzería de Yerba Buena. "Con relación a diciembre, vendemos lo mismo y hasta quizás un poquito menos, pero si comparamos con enero del año pasado, se vende mucho más". El encargado se adhirió a la hipótesis de Mamy Romero, en el sentido de que muchos tucumanos reemplazaron la comida elaborada por pizzas o empanadas. "Me llama la atención el movimiento que tenemos al mediodía; hay muchos pedidos a partir de las 11 de la mañana, cuando lo habitual era vender por la noche", comentó.
Nuevas costumbres
"En nuestro caso mantenemos la costumbre de no cocinar el fin de semana, sobre todo el sábado al mediodía. Es cuando pedimos pizzas o empanadas. Lo que pasa es que comprar una pizza hecha cuesta menos que hacerla en la casa, si se suma el gasto del gas y del tiempo que se pierde en hacer las compras y en cocinarla", afirmó Teresa Buti, ama de casa."Como trabajo todo el día, por los menos tres veces por semana compraba comida hecha. Pero ya no es posible. Para tres personas gasto $ 15, mientras que los tres, con $ 10, comemos pizza y gaseosa", señaló Alejandra González, empleada bancaria.
"En mi casa optamos por cocinar todos los días, pero los domingos solemos encargar empanadas y, de vez en cuando, algún plato elaborado de un supermercado, que no es tan caro", contó Carolina, estudiante universitaria.
"Nosotros preferimos pedir la pizza a la casa antes que ir a comer a la pizzería el fin de semana. Porque en la casa uno se mide más tanto con la comida como con la gaseosa, y eso es importante, sobre todo cuando hay chicos", expresó Alicia Espeche, mamá de dos niños y una adolescente.
La milanesa sobrevive a cualquier crisis
Los sándwiches de milanesas son una tradición tan fuerte en Tucumán que pueden sobrevivir a cualquier crisis. "No ha bajado para nada el consumo. Es más, en enero habitualmente se vende menos, porque los tucumanos se van de vacaciones; pero este año hemos mantenido un ritmo similar al de diciembre", dijo el encargado de una conocida sandwichería de Yerba Buena.
Los dueños de otras sandwicherías de destacada trayectoria en el medio opinaron del mismo modo. "No solamente no ha decaído la demanda, sino que creció la competencia. En nuestro caso, que estamos instalados desde hace años y que somos conocidos, eso no representa un problema. Al contrario, me parece bien que la venta de sándwiches de milanesa ayude a la gente, en los barrios, a sumar ingresos", comentó el propietario de un negocio ubicado dentro de las cuatro avenidas.
El negocio para los choripaneros varía. En parte, porque muchos de los que se dedican a esta actividad solamente venden sus productos sólo cuando se produce algún evento deportivo o musical que lleva mucha gente. En este sentido, Santiago Gómez, admitió que hubo una baja en las ventas. "Viene mucha menos gente a los espectáculos y a la cancha", justificó.
También están los choripaneros que tienen puestos fijos en algunas avenidas. "Hay movimiento. No ha bajado la venta tanto como ocurría otros veranos, pero nos perjudica la lluvia en esta época. Cuando llueve no vendemos nada", comentó Jorge López.
Siguiendo normas de un marketing básico, en algunos de estos puestos se ofrece una amplia variedad de salsas y ensaladas para acompañar el choripán.
PISTAS SEGURAS
¿Qué precauciones se debe tomar para el consumo de estas comidas rápidas?
Es fundamental conocer la casa donde se elaboran. Aunque sea más cómodo hacer los pedidos por teléfono, si no se tiene antecedentes del comercio conviene ir a buscar la comida, aunque sea una vez, para observar las condiciones de higiene del local y de quienes trabajan allí. De paso, se observa si tiene a la vista los certificados que indican que el negocio ha sido habilitado por la Municipalidad y que reúne las condiciones necesarias.
¿Son buenas las comidas que se hacen en los barrios?
En este caso está la ventaja de que se puede conocer al vecino que vende las empanadas, las pizzas o los sándwiches, de manera que hay una mayor seguridad respecto de la higiene y de la salubridad de los alimentos. A ello se agrega el típico sabor casero que hace más ricas las comidas, en especial cuando se trata de empanadas. En el caso de las milanesas, el problema surge en los quioscos pequeños, de poca venta, porque no cambian el aceite con frecuencia y pueden llegar a freír una milanesa en un aceite que tiene varios días.
¿Se ahorra comprando este tipo de alimentos?
En el caso de las pizzas y de los sándwiches de milanesas no se ahorra pero no se gasta más de lo que costaría hacerlos en casa. La ventaja es que se gana tiempo y el ama de casa puede descansar. No obstante, son alimentos para una o dos veces por semana y a los que se puede recurrir cuando durante los demás días la familia sigue una dieta equilibrada. Esto tienen que entenderlo no sólo las amas de casa sino también los chicos, que son los más proclives a comer sándwiches y pizzas todos los días, porque les parece lo mejor.
"Me parece que muchos tucumanos han reemplazado la comida hecha que compraban antes por pizzas o empanadas o sfijas, que resultan más económicas para toda una familia", comentó Mamy Romero, dueña de una pizzería de barrio. Efectivamente, mientras una pizza entera (que pueden comer 3 personas) cuesta unos $ 3 o $ 4, una porción de comida elaborada (milanesas, pollo, etc.) vale entre $4 y $ 5.
"Creo que también ha influido el hecho de que mucha gente no ha podido salir de vacaciones", agregó Romero. "Esto se nota porque el gran movimiento solía ser los viernes y sábados; en cambio en enero fue de todos los días. Me parece que la gente alquilaba un par de películas, pedía pizza y trataba de estar en casa como si estuviera de vacaciones", agregó la comerciante.
Al mediodía
"La característica de enero era que las ventas bajaban considerablemente respecto de diciembre; en cambio este año hemos seguido vendiendo la misma cantidad; pero con respecto a enero de 2001, aumentó un 30%", señaló el propietario de una conocida pizzería de Barrio Norte.
La misma apreciación realizó el encargado de una pizzería de Yerba Buena. "Con relación a diciembre, vendemos lo mismo y hasta quizás un poquito menos, pero si comparamos con enero del año pasado, se vende mucho más". El encargado se adhirió a la hipótesis de Mamy Romero, en el sentido de que muchos tucumanos reemplazaron la comida elaborada por pizzas o empanadas. "Me llama la atención el movimiento que tenemos al mediodía; hay muchos pedidos a partir de las 11 de la mañana, cuando lo habitual era vender por la noche", comentó.
Nuevas costumbres
"En nuestro caso mantenemos la costumbre de no cocinar el fin de semana, sobre todo el sábado al mediodía. Es cuando pedimos pizzas o empanadas. Lo que pasa es que comprar una pizza hecha cuesta menos que hacerla en la casa, si se suma el gasto del gas y del tiempo que se pierde en hacer las compras y en cocinarla", afirmó Teresa Buti, ama de casa."Como trabajo todo el día, por los menos tres veces por semana compraba comida hecha. Pero ya no es posible. Para tres personas gasto $ 15, mientras que los tres, con $ 10, comemos pizza y gaseosa", señaló Alejandra González, empleada bancaria.
"En mi casa optamos por cocinar todos los días, pero los domingos solemos encargar empanadas y, de vez en cuando, algún plato elaborado de un supermercado, que no es tan caro", contó Carolina, estudiante universitaria.
"Nosotros preferimos pedir la pizza a la casa antes que ir a comer a la pizzería el fin de semana. Porque en la casa uno se mide más tanto con la comida como con la gaseosa, y eso es importante, sobre todo cuando hay chicos", expresó Alicia Espeche, mamá de dos niños y una adolescente.
Los sándwiches de milanesas son una tradición tan fuerte en Tucumán que pueden sobrevivir a cualquier crisis. "No ha bajado para nada el consumo. Es más, en enero habitualmente se vende menos, porque los tucumanos se van de vacaciones; pero este año hemos mantenido un ritmo similar al de diciembre", dijo el encargado de una conocida sandwichería de Yerba Buena.
Los dueños de otras sandwicherías de destacada trayectoria en el medio opinaron del mismo modo. "No solamente no ha decaído la demanda, sino que creció la competencia. En nuestro caso, que estamos instalados desde hace años y que somos conocidos, eso no representa un problema. Al contrario, me parece bien que la venta de sándwiches de milanesa ayude a la gente, en los barrios, a sumar ingresos", comentó el propietario de un negocio ubicado dentro de las cuatro avenidas.
El negocio para los choripaneros varía. En parte, porque muchos de los que se dedican a esta actividad solamente venden sus productos sólo cuando se produce algún evento deportivo o musical que lleva mucha gente. En este sentido, Santiago Gómez, admitió que hubo una baja en las ventas. "Viene mucha menos gente a los espectáculos y a la cancha", justificó.
También están los choripaneros que tienen puestos fijos en algunas avenidas. "Hay movimiento. No ha bajado la venta tanto como ocurría otros veranos, pero nos perjudica la lluvia en esta época. Cuando llueve no vendemos nada", comentó Jorge López.
Siguiendo normas de un marketing básico, en algunos de estos puestos se ofrece una amplia variedad de salsas y ensaladas para acompañar el choripán.
PISTAS SEGURAS
¿Qué precauciones se debe tomar para el consumo de estas comidas rápidas?
Es fundamental conocer la casa donde se elaboran. Aunque sea más cómodo hacer los pedidos por teléfono, si no se tiene antecedentes del comercio conviene ir a buscar la comida, aunque sea una vez, para observar las condiciones de higiene del local y de quienes trabajan allí. De paso, se observa si tiene a la vista los certificados que indican que el negocio ha sido habilitado por la Municipalidad y que reúne las condiciones necesarias.
¿Son buenas las comidas que se hacen en los barrios?
En este caso está la ventaja de que se puede conocer al vecino que vende las empanadas, las pizzas o los sándwiches, de manera que hay una mayor seguridad respecto de la higiene y de la salubridad de los alimentos. A ello se agrega el típico sabor casero que hace más ricas las comidas, en especial cuando se trata de empanadas. En el caso de las milanesas, el problema surge en los quioscos pequeños, de poca venta, porque no cambian el aceite con frecuencia y pueden llegar a freír una milanesa en un aceite que tiene varios días.
¿Se ahorra comprando este tipo de alimentos?
En el caso de las pizzas y de los sándwiches de milanesas no se ahorra pero no se gasta más de lo que costaría hacerlos en casa. La ventaja es que se gana tiempo y el ama de casa puede descansar. No obstante, son alimentos para una o dos veces por semana y a los que se puede recurrir cuando durante los demás días la familia sigue una dieta equilibrada. Esto tienen que entenderlo no sólo las amas de casa sino también los chicos, que son los más proclives a comer sándwiches y pizzas todos los días, porque les parece lo mejor.





