01 Febrero 2003 Seguir en 
La decisión del Gobierno nacional de impulsar una suba en las tarifas del gas, del orden del 8,1% en Tucumán, provocó un rechazo generalizado en los distintos sectores de consumidores de la provincia. Según el subgerente de Gasnor, Elio Hernández, el incremento tarifario afectará a 80.000 de los 400.000 usuarios tucumanos de gas natural. También se autorizó un aumento en las tarifas de la electricidad en el orden nacional, que no impactará en Tucumán porque la provincia mantiene un contrato especial con EDET.
La FET se declaró absolutamente en contra del aumento de las tarifas de los servicios públicos. "Estamos hartos de las exigencias del FMI. Siempre se piensa en cómo darles soluciones a las empresas de servicios públicos y al sistema financiero en desmedro de la comunidad. Jamás en una negociación con el Fondo se pensó en la parte social, en la desnutrición, en la pobreza, ni en el hambre", señaló el presidente de la central empresaria, Eduardo El Eter. Enfatizó en que un aumento en las tarifas del gas restará poder adquisitivo a la comunidad, que prioriza el pago de sus servicios públicos al consumo. Dejó en claro que el incremento en el gas se notará especialmente en invierno, cuando aumenta el consumo del fluido, y especialmente en los sectores de grandes consumidores, como los ingenios y las citrícolas.
Precisamente, un industrial citrícola de Tucumán, que pidió reserva de su nombre, sostuvo que la suba del gas impactará en los costos de las empresas, aunque reconoció que el ajuste tarifario era esperado. "La situación es preocupante, porque deberemos pagar más y a la vez es necesario un reajuste para que el servicio que brinda la distribuidora no pierda calidad", remarcó. Dejó en claro que en su empresa temen que en el momento de mayor demanda del gas natural, cuando la zafra citrícola está a pleno, falte el fluido. "Un día que dejamos de moler significa un perjuicio económico enorme para nosotros y para los productores, porque se pierden muchas toneladas de fruta que luego no se pueden moler", apuntó.
Sueldos congelados
La titular de Adelco, Angela de Sorrentino, consideró que el Gobierno tomó la decisión de subir tarifas a espaldas del pueblo. "Mucha gente no podrá pagar el gas porque no le dará el presupuesto, debido a que los sueldos no aumentan desde hace doce años", recalcó. "Las empresas de servicios públicos ganaron mucho dinero y ahora deberían hacer un sacrificio, como siempre lo hace la gente", concluyó.
Las amas de casa se sienten entre la espada y la pared
*Las familias analizan qué dejarán de pagar
a"Esta situación es como estar en un callejón sin salida; ya aumentó la luz en la provincia y ahora va a aumentar el gas, pero uno sigue cobrando la misma miseria de sueldo que hace más de 10 años", se quejó Dolores Medina, una jubilada que ya sufrió el recorte del 13% en sus haberes. "Por favor, ponga que esto es criminal", remarcó la abuela a la cronista de LA GACETA.
"Acá se preocupan por la rentabilidad de las empresas pero nadie piensa en el nivel de vida de los ciudadanos; si no nos aumentan los sueldos, nuestra calidad de vida será cada vez peor", señaló Roberto Leal, empleado público. "Me parece una aberración que aumenten la luz y el gas, porque los sueldos no alcanzan; vamos a tener que empezar a pensar qué deuda dejamos de pagar para afrontar estos costos. La cuestión es que el poder adquisitivo se pierde cada día más", comentó Beatriz de Moreno, ama de casa, madre de dos niñas de 11 y 6 años.
"Cuando escucho estas noticias me siento ahogada. Me preocupa porque ya no sé cómo hacer para ahorrar más en el consumo de la luz y del gas. Al final, estamos en el siglo XXI pero tenemos que vivir en la oscuridad y bañarnos con agua calentada al sol y cocinar lo mínimo porque la plata no alcanza para pagar los servicios", expresó Claudia Moreno, empleada de comercio y mamá de una bebé de 1 año y una nena de 4. "Yo ya empecé a usar menos el horno. Y el calefón, por ejemplo, lo prendo cuando vamos a bañarnos o cuando tengo que lavar los platos, porque aunque el piloto no gasta mucho gas, es una manera de ahorrar", acotó Virginia Rodríguez, empleada pública y madre de una adolescente de 14 años ("que se demora una hora bañándose") y de un varón de 6. Claudia y Virginia -amigas y vecinas- contaron que el lunes pasado hicieron algunas compras en un supermercado. "Fuimos hoy (por ayer) de nuevo y todos los precios habían aumentado cerca de un peso", protestaron.
La FET se declaró absolutamente en contra del aumento de las tarifas de los servicios públicos. "Estamos hartos de las exigencias del FMI. Siempre se piensa en cómo darles soluciones a las empresas de servicios públicos y al sistema financiero en desmedro de la comunidad. Jamás en una negociación con el Fondo se pensó en la parte social, en la desnutrición, en la pobreza, ni en el hambre", señaló el presidente de la central empresaria, Eduardo El Eter. Enfatizó en que un aumento en las tarifas del gas restará poder adquisitivo a la comunidad, que prioriza el pago de sus servicios públicos al consumo. Dejó en claro que el incremento en el gas se notará especialmente en invierno, cuando aumenta el consumo del fluido, y especialmente en los sectores de grandes consumidores, como los ingenios y las citrícolas.
Precisamente, un industrial citrícola de Tucumán, que pidió reserva de su nombre, sostuvo que la suba del gas impactará en los costos de las empresas, aunque reconoció que el ajuste tarifario era esperado. "La situación es preocupante, porque deberemos pagar más y a la vez es necesario un reajuste para que el servicio que brinda la distribuidora no pierda calidad", remarcó. Dejó en claro que en su empresa temen que en el momento de mayor demanda del gas natural, cuando la zafra citrícola está a pleno, falte el fluido. "Un día que dejamos de moler significa un perjuicio económico enorme para nosotros y para los productores, porque se pierden muchas toneladas de fruta que luego no se pueden moler", apuntó.
Sueldos congelados
La titular de Adelco, Angela de Sorrentino, consideró que el Gobierno tomó la decisión de subir tarifas a espaldas del pueblo. "Mucha gente no podrá pagar el gas porque no le dará el presupuesto, debido a que los sueldos no aumentan desde hace doce años", recalcó. "Las empresas de servicios públicos ganaron mucho dinero y ahora deberían hacer un sacrificio, como siempre lo hace la gente", concluyó.
Las amas de casa se sienten entre la espada y la pared
*Las familias analizan qué dejarán de pagar
a"Esta situación es como estar en un callejón sin salida; ya aumentó la luz en la provincia y ahora va a aumentar el gas, pero uno sigue cobrando la misma miseria de sueldo que hace más de 10 años", se quejó Dolores Medina, una jubilada que ya sufrió el recorte del 13% en sus haberes. "Por favor, ponga que esto es criminal", remarcó la abuela a la cronista de LA GACETA.
"Acá se preocupan por la rentabilidad de las empresas pero nadie piensa en el nivel de vida de los ciudadanos; si no nos aumentan los sueldos, nuestra calidad de vida será cada vez peor", señaló Roberto Leal, empleado público. "Me parece una aberración que aumenten la luz y el gas, porque los sueldos no alcanzan; vamos a tener que empezar a pensar qué deuda dejamos de pagar para afrontar estos costos. La cuestión es que el poder adquisitivo se pierde cada día más", comentó Beatriz de Moreno, ama de casa, madre de dos niñas de 11 y 6 años.
"Cuando escucho estas noticias me siento ahogada. Me preocupa porque ya no sé cómo hacer para ahorrar más en el consumo de la luz y del gas. Al final, estamos en el siglo XXI pero tenemos que vivir en la oscuridad y bañarnos con agua calentada al sol y cocinar lo mínimo porque la plata no alcanza para pagar los servicios", expresó Claudia Moreno, empleada de comercio y mamá de una bebé de 1 año y una nena de 4. "Yo ya empecé a usar menos el horno. Y el calefón, por ejemplo, lo prendo cuando vamos a bañarnos o cuando tengo que lavar los platos, porque aunque el piloto no gasta mucho gas, es una manera de ahorrar", acotó Virginia Rodríguez, empleada pública y madre de una adolescente de 14 años ("que se demora una hora bañándose") y de un varón de 6. Claudia y Virginia -amigas y vecinas- contaron que el lunes pasado hicieron algunas compras en un supermercado. "Fuimos hoy (por ayer) de nuevo y todos los precios habían aumentado cerca de un peso", protestaron.





