
PRESO. El acusado fue hallado dentro de un armario, en una habitacion. LA GACETA / ANALIA JARAMILLO

Un presunto delincuente murió ayer a la tarde, luego de haberse disparado accidentalmente con su propia arma, cuando estaba por ser detenido por la Policía en el interior de una casa, confirmaron fuentes judiciales. Por el caso hay, además, otro posible asaltante detenido y se ordenó el secuestro de las armas de los policías que participaron del operativo para deslindar responsabilidades.
A las 9, Lidia Verónica Astorga, de 28 años, se encontraba dentro de su domicilio, ubicado en calle Fortunata García al 2.600. En ese momento, dos delincuentes forzaron la puerta de acceso a la vivienda y entraron, presumiblemente creyendo que no había nadie adentro. "Yo escuché ruidos y salí a ver qué pasaba. Ahí los vi a estos tipos y empecé a gritar", relató la mujer, a la que uno de los asaltantes golpeó en la cara con una barreta que había usado para franquearse la entrada. A raíz del pedido de auxilio de Astorga, llegó su vecino Felipe Damián Felicic, de 25 años. Mientras los ladrones forcejeaban con la mujer, retrocedieron y se detuvieron casi en la puerta. Felicic entonces los enfrentó y el otro asaltante le efectuó un disparo: el tiro impactó en el antebrazo derecho del joven. Al ver que ya no podrían perpetrar el robo, los dos asaltantes escaparon. Un vecino llamó a la Policía y personal de la seccional 8a, al mando de los oficiales Juan Carlos Lazarte y Diego Ledesma y de los comisarios Carlos Paz, José Díaz y Heberto Cortez llegaron a la casa de Astorga. Allí prestaron los primeros auxilios a las víctimas y los trasladaron al Hospital Centro de Salud. Además, secuestraron la barreta que los asaltantes habían dejado tirada. Al mismo tiempo, algunos testigos aportaron la descripción de los delincuentes e indicaron hacia dónde habían escapado. A la búsqueda se había sumado personal de la Patrulla Motorizada, al mando de los comisarios Andrés Ocaranza y José Luis Abdala. Los policías llegaron hasta un domicilio ubicado en el pasaje Lautaro al 2.800. Allí, según el informe oficial, reside Raúl Gómez quien, en principio, se negó a que los policías ingresaran a su casa aduciendo que los ladrones no estaban allí. Pero ante la insistencia, les permitió el paso. Los policías comenzaron a revisar las distintas dependencias, hasta que entraron en una de las habitaciones y se acercaron a la cama. Uno de ellos levantó el colchón y en ese momento vio que debajo estaba uno de los sospechosos. El hombre, según determinaron las pericias, levantó rápidamente el brazo, pero chocó la mano contra la parrilla de la cama, por lo que el revólver que portaba se disparó. El proyectil impactó en el pecho del acusado, que fue derivado de urgencia al Hospital Padilla. El otro acusado, en tanto, fue hallado dentro de un armario, en otra de las habitaciones. Los policías, además de un revólver calibre 22 corto, secuestraron una capucha y una gorra.
Las pericias
El fiscal Pedro Gallo ordenó que se realizaran todas las pericias correspondientes, que se secuestren las armas de los policías y que ellos también sean sometidos a un dermotest para saber si tenían rastros de pólvora en las manos.
En el hospital los médicos operaron al herido y le extrajeron un proyectil calibre 22 corto del pecho. Finalmente el hombre, que luego fue oficialmente identificado por la Policía como José Antonio Barrionuevo, de 45 años, falleció a las 18.30. El otro acusado, Jorge Vega, de 29 años, será llevado hoy a Tribunales para que declare.








