Hay malestar en las "cuevas" porque algunas pagan un desagio diferencial

El director general de Comercio Interior y Transporte, Enrique Romero, fundamentó por qué las agencias deben cobrar valores razonables.

30 Enero 2003
Una tensa calma se vivió ayer en la City tucumana. Si bien es cierto que no se incrementó el desagio de los Bocade, los operadores se mostraron muy preocupados por la actitud que tomaron las casas de cambio y las "cuevas" más importantes de la capital.
Por ejemplo, la decisión de una casa de cambio de pagar el 9% de interés en el canje de efectivo por bonos alteró los nervios de los propietarios de los otros establecimientos, donde se aplicó un agio de entre el 6 y el 7,5%. "Actitudes como estas ensucian el mercado, pero parece que esas serán las nuevas reglas del juego", argumentó un operador.
Está claro que desde que el Gobierno intervino en la plaza para frenar el costo del desagio las "cuevas" dejaron de manejar los mismos índices "generosos" de semanas atrás.
"Así debe funcionar el mercado y el que se queja es porque es un ?busca? que quiere sacar ventajas del momento que se vive", argumentó el propietario de una de las "cuevas" más importantes de la ciudad.

Oferta y demanda
El director general de Comercio Interior y Transporte, Enrique Romero, reconoció que la desproporción entre Bocade y pesos provoca inevitablemente un valor diferencial del bono. "Pero este valor diferencial, mal llamado desagio, no debe exceder de ninguna manera los valores razonables y lógicos, tomando en consideración los parámetros técnicos de oferta y demanda", evaluó.
A partir de este concepto, el Gobierno requirió a las "cuevas" que fijen el valor del bono atendiendo a las condiciones de mercado con una permanencia, es decir, sin permitir que las situaciones ocasionales de unos pocos días provoquen situaciones que luego se tornan permanentes. "En estos casos, siempre el resultado es una caída del valor del bono", señaló Romero.
Ejemplificó que si el Gobierno paga los sueldos en bonos, esta situación es aprovechada por las agencias para subir la comisión de cambio con la excusa de que la plaza se inunda con los títulos. "Pero si el Gobierno paga los sueldos en efectivo y a sus proveedores con bonos, ocurre la situación inversa", indicó. "En este caso -sostuvo- la cantidad de bonos en circulación es la misma; sólo cambia el tenedor de esos bonos, que también los vuelca al mercado al pagar a sus propios proveedores o a sus empleados", apuntó.

El negocio
Romero puso de manifiesto que, por las características de la actividad de las agencias de cambio, es posible iniciar con 10.000 pesos un negocio de este tipo. Hizo notar, sin embargo, que para que el negocio resulte rentable en este volumen operativo se debe rotar varias veces al día ese capital. Dijo que la mejor manera de hacer rotar rápidamente ese dinero es pagar más al tenedor de efectivo para tentarlo y, en consecuencia, se debe cobrar más al tenedor de Bocade para mantener el spread de 1,5% o 2%.
"Por eso es una aberración y un absurdo permitir que el valor de los títulos que emite el Estado sea impuesto por una necesidad individual de generar negocios especulando y distorsionando toda la economía provincial", remarcó.
Con respecto a los costos fijos de las casas de cambio, el funcionario sostuvo que estos responden a una estructura organizativa dada. "Cuando no se dispone de un adecuado capital de trabajo, deben afrontarse los efectos negativos que generan la capacidad ociosa del personal, el local y las instalaciones, a raíz de que las pocas operaciones que pueden concretar no permiten absorber los aludidos costos", concluyó Romero.

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