29 Enero 2003 Seguir en 
La posibilidad de que se produzca una integración de los sectores azucareros de Argentina y Brasil en el seno del Mercosur sigue generando rechazos en Tucumán. El vicepresidente de UCIT, Humberto Sánchez, reafirmó que están probados los subsidios de Brasil a su actividad sucroalcoholera. "No estamos en igualdad de condiciones, y lo que Brasil trata de hacer es que Argentina deje de resaltar las asimetrías existentes para que ellos puedan comercializar su azúcar en el mundo como producto no subsidiado", recalcó.Pablo Cerviño, representante del "Centro de Estudios para un Tucumán en Crecimiento" y de "Foro Ciudadano de Tucumán", presentó un informe a LA GACETA en el que deja en claro que la política subsidiada de fabricación de alcohol y azúcar en Brasil impide la posibilidad de la integración en el Mercosur. Sostiene que la mayor asimetría está provocada por la política brasileña en todo lo relacionado con la producción simultánea de azúcar (es, en realidad, un subproducto) y alcohol carburante (plan Proalcohol). Considera que todas las decisiones que se toman en materia de producción de alcohol influyen a fondo en la elaboración de azúcar en el vecino país.
Hace hincapié en que la misma fábrica produce azúcar y alcohol de la propia materia prima (la caña), con lo que se genera una enorme influencia en los costos de preparación de ambos productos. Remarca que los subsidios del gobierno brasileño están orientados a la fabricación y a la venta de autos que funcionan exclusivamente a alcohol. "En todo Brasil es obligatorio incluir un mínimo de alcohol en la mezcla con gasolina. Se forma de ese modo un mercado cautivo que eleva artificialmente el precio del alcohol, porque existen subsidios sustitutos posibles", destaca. Cerviño opina que, sin esa obligación, el precio de los derivados alcoholeros se desplomaría y no habría más transferencias de ingresos a fábricas que producen azúcar y alcohol. Expresa que hay una protección y precios diferenciales para el azúcar del norte-nordeste de Brasil.
Plan de 25 años
El dirigente propone que el sector azucarero argentino y el Estado deberían acordar un plan con un horizonte de por lo menos 25 años, que dé un marco de seguridad y de sustentabilidad a la actividad. "La seguridad la debe dar el Estado, a través de una clara política azucarera, y la sustentabilidad la debe aportar el propio sector. Ambas cosas permitirán mejorar la competitividad a través de la incorporación de innovaciones e inversiones en campos y en fábricas", concluye.
Hace hincapié en que la misma fábrica produce azúcar y alcohol de la propia materia prima (la caña), con lo que se genera una enorme influencia en los costos de preparación de ambos productos. Remarca que los subsidios del gobierno brasileño están orientados a la fabricación y a la venta de autos que funcionan exclusivamente a alcohol. "En todo Brasil es obligatorio incluir un mínimo de alcohol en la mezcla con gasolina. Se forma de ese modo un mercado cautivo que eleva artificialmente el precio del alcohol, porque existen subsidios sustitutos posibles", destaca. Cerviño opina que, sin esa obligación, el precio de los derivados alcoholeros se desplomaría y no habría más transferencias de ingresos a fábricas que producen azúcar y alcohol. Expresa que hay una protección y precios diferenciales para el azúcar del norte-nordeste de Brasil.
Plan de 25 años
El dirigente propone que el sector azucarero argentino y el Estado deberían acordar un plan con un horizonte de por lo menos 25 años, que dé un marco de seguridad y de sustentabilidad a la actividad. "La seguridad la debe dar el Estado, a través de una clara política azucarera, y la sustentabilidad la debe aportar el propio sector. Ambas cosas permitirán mejorar la competitividad a través de la incorporación de innovaciones e inversiones en campos y en fábricas", concluye.





