28 Enero 2003 Seguir en 
La aparente desaparición del dueño de una "cueva" mantiene en vilo a la City tucumana y causó desconcierto entre policías y funcionarios judiciales. La situación generó, además, preocupación por la suerte del contador Carlos Julio Albarracín -el socio minoritario de una financiera-, que desapareció el 2 de diciembre pasado.
Desde el 17 de enero se desconoce el paradero de Víctor Mirkin, dueño de una "cueva" de Junín y Córdoba. Aunque sus allegados no hicieron la denuncia, el fiscal Horacio Villalba y el secretario Daniel Clemente iniciarían una investigación de oficio. La "cueva" de Mirkin -después de haber permanecido cerrada sin explicaciones-, apareció con cartelones que lo amenazan y exhortan a que reabra el local.
Las primeras investigaciones policiales del caso indicarían que no se trata de un secuestro. Villalba y Clemente ordenaron, recientemente, una serie de medidas para profundizar en la investigación de la enigmática desaparición de Albarracín. Aunque los funcionarios judiciales no lo reconocieron, se supo que se intervinieron varias líneas telefónicas. Como desde el principio de la investigación, las averiguaciones giran en torno de la actividad de la financiera en la que trabajaba.
Fuentes ligadas a la investigación aseguraron que no se trata de un secuestro extorsivo (su familia no habría recibido comunicaciones), aunque se duda de la posibilidad de que haya huido por su cuenta. El desconcierto sigue siendo el rasgo fundamental de esta desaparición. Por ello, se teme que el caso de Mirkin entre en un cono de sombras similar al de Albarracín.
Desde el 17 de enero se desconoce el paradero de Víctor Mirkin, dueño de una "cueva" de Junín y Córdoba. Aunque sus allegados no hicieron la denuncia, el fiscal Horacio Villalba y el secretario Daniel Clemente iniciarían una investigación de oficio. La "cueva" de Mirkin -después de haber permanecido cerrada sin explicaciones-, apareció con cartelones que lo amenazan y exhortan a que reabra el local.
Las primeras investigaciones policiales del caso indicarían que no se trata de un secuestro. Villalba y Clemente ordenaron, recientemente, una serie de medidas para profundizar en la investigación de la enigmática desaparición de Albarracín. Aunque los funcionarios judiciales no lo reconocieron, se supo que se intervinieron varias líneas telefónicas. Como desde el principio de la investigación, las averiguaciones giran en torno de la actividad de la financiera en la que trabajaba.
Fuentes ligadas a la investigación aseguraron que no se trata de un secuestro extorsivo (su familia no habría recibido comunicaciones), aunque se duda de la posibilidad de que haya huido por su cuenta. El desconcierto sigue siendo el rasgo fundamental de esta desaparición. Por ello, se teme que el caso de Mirkin entre en un cono de sombras similar al de Albarracín.
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