Los relojes no fueron importantes después de un año y medio. Sin controles en las calles, boliches y bares no se vieron obligados a cerrar a las 4, como lo establece la norma sancionada en mayo de 2006. Y la movida nocturna en algunos lugares se extendió hasta la madrugada de ayer.
El paro de actividades que realizan los empleados del Instituto Provincial de Lucha contra el Alcoholismo (IPLA), en protesta por la detención de inspectores de la repartición, causó confusión y descontrol.
Por un lado, quienes planeaban hacer fiestas este fin de semana no pudieron obtener la autorización. Fue el caso de Javier V., quien fue desde el martes hasta ayer a la sede del IPLA y nadie lo atendió. "Me dijeron que lo mismo haga la fiesta porque total no van a salir los inspectores. Igual estoy dudando porque si después hacen controles me van a multar y a secuestrar las cosas", explicó el joven que ya alquiló las instalaciones de un club de fútbol 5 para hacer la reunión.
Por otro lado, algunas personas que ya tienen autorización para hacer fiestas adelantaron que no le pondrán límites a sus invitados. "Este fin de semana va a ser una locura. Habrá fiestas clandestinas por todos lados y muchos boliches no respetarán el tope horario. Incluso anoche (por ayer a la madrugada) hubo varios que abrieron hasta las 7", comentó Luis Silveira, encargado de relaciones públicas de un local bailable.
Silveira, al igual que otras personas que trabajan en la movida nocturna, sostienen que no está mal que haya controles. No obstante, señalaron que los operativos siempre están cargados de violencia porque generan resistencia y porque los inspectores son prepotentes. "Los procedimientos deberían ser más equilibrados y más humanizados", sostuvo Silveira.
Manifestación
Los más de 100 empleados del IPLA realizaron ayer una nueva manifestación frente a la institución, en Salta 174. Reclaman la liberación de los inspectores y policías detenidos luego de un operativo que se realizó en un bar de Alderetes el domingo a la noche. El inquilino del local, Atilio Aguirre, hizo una denuncia judicial, en la que asegura que fue brutalmente castigado con latigazos y golpes de puño durante el procedimiento.
"Estamos de paro hasta que liberen a nuestros compañeros que están injustamente presos. Ellos fueron agredidos por cumplir con su trabajo", expresó José Luis Salina, vocero de los manifestantes. "La Justicia está protegiendo a un delincuente", dijo.
Los empleados del IPLA aclararon que todas las delegaciones del instituto están adheridas al paro, incluidas las de Alberdi y Concepción. Remarcaron que aquellas personas que habían planeado hacer fiestas pero que no obtuvieron permiso podrán realizar las reuniones. En caso de ser multados, dijeron, tendrán que sacar las habilitaciones de la fiesta que ya fue realizada y se les levantará la sanción.








