Para huir no usaron una vela, sino una barreta

La Justicia ordenó que Gendarmería concretara una pericia, mediante la cual se confirmó que los detenidos hicieron saltar el candado. La fiscala, sobre la base del informe pericial, sostiene que los custodios fueron negligentes. Aún quedan tres prófugos.

PRESUNTAS IRREGULARIDADES. El segundo jefe de la Regional Capital, comisario José Díaz, investiga lo sucedido el jueves en la seccional 5a. LA GACETA / JUAN PABLO SANCHEZ NOLI
PRESUNTAS IRREGULARIDADES. El segundo jefe de la Regional Capital, comisario José Díaz, investiga lo sucedido el jueves en la seccional 5a. LA GACETA / JUAN PABLO SANCHEZ NOLI
15 Noviembre 2008

Nada de velas ni de candados al rojo vivo. Para abrir el calabozo de la seccional 5a, los cuatro detenidos que se fugaron el jueves a la madrugada utilizaron una barreta, según una pericia realizada por personal de Gendarmería Nacional.
Uno de los evadidos, Martín Pedro Pérez, se entregó a la Justicia pocas horas después de haberse fugado. El joven llegó a la comisaría a las 22.40 del jueves, acompañado por su abogado, Cristian Ulises Véliz. Pérez, de 21 años, está acusado de robo agravado y fue trasladado a la seccional 6a. Hasta anoche no habían sido recapturados los otros tres prófugos: Miguel Angel Palavecino (acusado de lesiones con arma blanca), Enrique Gabriel Ginard y Diego Sebastián Suárez (ambos sospechosos de tentativa de robo).
Según la primera hipótesis proporcionada por la Policía, los presos aprovecharon que se había cortado la luz y que nadie vigilaba la celda, ubicada en la parte posterior del predio de la seccional, en calle Muñecas al 1.600. La versión decía que con una vela habían recalentado el candado y luego lo habían roto, tras lo cual habían huido saltando la tapia de una casa vecina.

Con una barreta
Ayer, la fiscala María de las Mercedes Carrizo solicitó colaboración a personal de Gendarmería. El informe de los especialistas, supervisados por el comandante principal Osvaldo Calderón, indica que el calabozo tiene tres accesos. Los dos primeros pasadores podían ser abiertos de manera sencilla, a mano limpia, según dice el estudio. Sin embargo, para violentar el tercero, que tenía el candado, era necesario utilizar una barreta o un palo, a modo de palanca. Esto, según la investigación, produce un ruido que podía ser escuchado fácilmente desde la guardia de la comisaría, ubicada a 22 metros del lugar de detención.
Del resultado de la pericia, según la fiscala, se infiere que parte del personal que estaba de turno en la seccional fue negligente. Poco después del hecho los agentes fueron aprehendidos. Ellos son el subcomisario Gerardo Medina, el oficial principal Antonio Bórquez, el cabo Carlos Ortiz y el agente Roque Valdez. La representante del Ministerio Público solicitó la detención de los policías. El juez Alfonso Zottoli deberá decidir si da lugar a este pedido o no.
Carrizo también requirió un informe a la empresa proveedora de energía Edet para determinar si en el momento de la fuga se había cortado la luz en la zona. El jueves, el vocero de la firma, Carlos Roldán, le confirmó a LA GACETA que el servicio no sufrió interrupciones en barrio 25 de Mayo durante el jueves a la madrugada. Sin embargo, el corte podría haberse registrado sólo en la comisaría.
Mientras tanto, personal del Comando Radioeléctrico, de Patrulla Motorizada y de diversas áreas recorrió durante varias horas la capital, pero no pudo encontrar a los fugados.
En la provincia hay alrededor de 200 personas detenidas en comisarías, a pesar de que por una acordada de la Corte Suprema de Justicia no debe darse esa situación. De este total, 110 están en destacamentos de la capital y 90 en sedes policiales del resto de la provincia.
Según trascendió, la Policía trasladó ayer a nueve detenidos al penal de Villa Urquiza. Pero en la cárcel sólo recibieron a cinco, ya que el resto está acusado de delitos sexuales y en el penal no pudieron ser alojados por cuestiones de seguridad.
En este contexto, los jueces federales enviaron recientemente una nota a la Cámara Federal de Apelaciones advirtiendo que en Villa Urquiza no están recibiendo a los acusados por causas federales, como consecuencia de la falta de espacio para alojarlos.
Debido a que los lugares de detención colapsaron, como afirman las autoridades de la Policía, se solicitó la construcción de una alcaldía exclusiva para detenidos. Se pide que el nuevo edificio tenga capacidad para al menos 120 personas, y que sea construido en el predio de la Dirección General de Investigaciones, en calle Junín al 800.
En lo que va del año, al menos 16 personas se fugaron de lugares de detención.

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