Un chico de siete años fue sorprendido robando en un bar

Había forzado una ventana con dos cómplices.

PREOCUPADA. Marta Galarza, propietaria del comercio, dijo que los adolescentes se habían apoderado de $ 55 luego de forzar una ventana. LA GACETA / JOSE NUNO
PREOCUPADA. Marta Galarza, propietaria del comercio, dijo que los adolescentes se habían apoderado de $ 55 luego de forzar una ventana. LA GACETA / JOSE NUNO
12 Noviembre 2008

Si alguien hubiera creído que se iba a asustar, primero por su edad, pero principalmente por su tamaño, se habría equivocado. El chiquilín de siete años enfrentó a los policías con la misma naturalidad con la que juega al fútbol un profesional. “¿Me van a llevar a mi casa?”, fue lo primero que preguntó, sabiendo la respuesta. Tanto él como su cómplice de 14 años fueron sorprendidos en la mañana del lunes, cuando robaban dentro de un bar, en Tafí Viejo.
El local está en pleno centro, a metros de la esquina de Alem y San Martín, y en diagonal a la sucursal del Banco del Tucumán. Más de 20 años habían mantenido el invicto. “Por suerte, nunca nos habían robado. Lo que pasa es que aquí la seguridad es excelente. Uno sale a la calle y encuentra siempre un policía”, explicó Marta Jenny Galarza, la propietaria del bar “Cuore”, un local tradicional en la zona. Para ingresar al salón hay que caminar por una galería, unos cinco metros; ahí aparece la puerta. Al fondo se encuentran un estudio jurídico y el depósito del local. “Deben haber creído que no los iban a ver”, opinó la mujer.

Pedido de auxilio
Al principio fueron tres los adolescentes que caminaron hasta la parte posterior de la galería. Eran las 6.30. Dos de ellos forzaron una ventana (“la verdad es que no sé cómo hicieron, ya que tenía puestos todos los seguros y era muy difícil abrirla”, indicó Galarza) y entraron. Lo único que alcanzaron a robar fueron $ 55. “Era el cambio que teníamos”, explicó la víctima. El tercer delincuente forzó los ventiluces del depósito, pero aparentemente no logró entrar. “Cuando faltaban 10 minutos para las 7 llegó la encargada y encontró a los chicos adentro. Salió corriendo y pidió ayuda. Dos policías de la Patrulla Motorizada los atraparon en el acto”, relató la mujer.
Los agentes, al mando de los comisarios Víctor Pacheco y Julio López, corrieron hasta el interior del local y atraparon a los dos menores. El tercero escapó llevándose el dinero. Los policías comunicaron lo sucedido a la Justicia y, teniendo en cuenta sus edades, se ordenó que en el acto fueran entregados a sus padres, de modo que un patrullero los trasladó a ambos hasta su casa en el barrio “Kuwait”, una zona muy humilde. Al menos delante de los policías, los padres no se mostraron sorprendidos por lo ocurrido ni pidieron explicaciones a sus hijos de lo que habían hecho.
Ayer, en Tribunales, la madre del más pequeño le aseguró a LA GACETA que para su hijo se trataba de un juego. “Si él ve lo que hacen los otros, hace lo mismo. Le piden que se meta por una ventana y él, como es chiquito, entra. Pero no se da cuenta en realidad de que está robando”, indicó la mujer, cuya identidad se reserva para preservar la de su hijo. Cuando se le preguntó qué hacía un chico tan pequeño en la calle (y lejos de su barrio) a esa hora de la mañana, la mujer hizo un gesto de resignación: “se escapó de la casa”. Ni ella ni su marido tienen trabajo estable y son padres de otros cinco hijos.
Galarza comulga con la idea de bajar la edad de la imputabilidad de los menores. “Hay muchos chicos violentos. Tienen que hacer algo. Lo que no sé es qué haría con un chico de siete años. En vez de estar robando, debería estar jugando. Esto está mal”, dijo.

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