
El peor River de la historia, al menos en números, el que de conquistar el título en el Clausura pasó sin escalas a ocupar el sótano de la tabla en el presente Apertura y no lo abandona a cinco fechas de su finalización. El mismo que en Jalisco, este jueves, estuvo a punto de dar el zarpazo ante Chivas por la Sudamericana. Aquel River campeón y este que hoy pasea una penosa imagen fueron fraguados por Diego Simeone. Los resultados signaron la suerte final del “Cholo”, que logró en el día de su adiós en Núñez algo sorprendente: mutar la catarata de insultos conque lo venía despidiendo la feligresía “millonaria” por un torrente de aplausos. Cosas de nuestro fútbol. Huracán -con la vuelta de Cappa al banco- comenzó apabullándolo; después apareció “otro” River para alcanzar el empate y hacer un poco más decorosa la partida del hombre que, en poco menos de un año, bebió el dulce néctar de la gloria y sorbió el trago amargo del fracaso.







