"Al menos por cinco meses no va a poder jugar a la pelota. Ahora está muy triste, porque eso es algo que le encanta". Silvia Quiroga sostiene en alto la pierna de su hijo en la guardia del Hospital Padilla. El chico, de 14 años, fue chocado hace dos semanas por un automóvil cuando iba en una moto junto con su hermano. Desde entonces, su vida cambió drásticamente. "Perdió el año en el colegio. Por tantas faltas ya quedó libre. Ahora va a tener que rendir todas las materias", agregó la mujer. Según cifras oficiales, en la provincia mueren cuatro personas por semana a causa de accidentes de motocicleta.
"Se fracturó en cuatro partes. Ahora los médicos tienen que ver si hará falta operarlo. Está deprimido. No quiere salir, porque no le gusta que lo vean enyesado", añadió la mujer, que pidió que el nombre de su hijo no fuera publicado.
Según cifras proporcionadas por Juan Masaguer, director de Emergentología de la Provincia, ingresan al Padilla en promedio cinco motociclistas heridos en choques por día, lo que representa el 70 % de los pacientes accidentados.
"Estaba cursando 1º del Polimodal en la escuela Belgrano. Pero desde hace un año no puedo ir. Todavía no puedo recuperarme del accidente", contó preocupado Fernando Adrián Rodríguez, de 16 años, que ayer observaba el partido de San Martín con la pierna en alto en un bar ubicado a metros del Padilla.
Después de que lo chocó un auto, los médicos debieron reconstruirle la pierna. "Estoy constantemente de mi casa al hospital, y del hospital a mi casa. Ya no puedo ver a mi novia ni a mis amigos tanto como los veía antes", se lamentó. Luego, agregó: "mi sueño era jugar al fútbol profesionalmente. No podía ir a club porque tenía que estudiar. Ahora extraño un montón patear una pelota".
Gonzalo Alejandro Alderete sufrió un accidente hace un mes. El joven, de 20 años, iba en su moto, y al llegar a la esquina de 9 de Julio y Lavaisse lo chocó un auto, cuyo conductor se dio a la fuga. "Los médicos me dijeron que tengo al menos para cuatro meses de recuperación", comentó el joven. "Esto me perjudica mucho -prosiguió-. Yo trabajaba en un comercio y, si bien mi jefe me está conservando el puesto, lógicamente no estoy cobrando. Mi papá está cubriendo todos los gastos, que son muchos".
Luego, admitió que no usa casco. "Pero soy muy cuidadoso, es la primera vez que me pasa algo así.", aseguró. Alderete maneja motos desde hace varios años, pero cree que nunca más se subirá a una. "No quiero saber nada con la moto. Ya le pedí a mi papá que la venda".








