Mientras algunos sectores del Gobierno y de la sociedad impulsan proyectos para bajar la edad de imputabilidad de los menores, los padres de los chicos que delinquieron aseguran que la medida sería un grave error y que el encierro de los adolescentes sólo causaría que los problemas se agraven.
"Tenemos que buscar que el chico se reinserte. Porque todos cometemos errores, algunos más tarde, otros más temprano; algunos graves, otros leves", indicó Liria, mamá de un chico internado en el Instituto Roca, acusado de robo.
Ayer, LA GACETA dio a conocer una cifra que genera alarma: según estadísticas oficiales, crecieron un 30 % los delitos perpetrados por adolescentes de hasta 18 años. El jefe de Policía, Hugo Sánchez, y Rodolfo Alvarez, papá de un chico asesinado por un menor, aseguran que una solución inmediata es bajar la edad de imputabilidad a 14 años. Una propuesta similar se maneja en Buenos Aires, impulsada por el gobernador, Daniel Scioli.
"Que un chico vaya a la cárcel a una edad tan baja no solucionará nada. Hay otras cosas que deben cambiarse. Por ejemplo, que no se reúna a chicos como mi hijo, que no cometieron delitos graves, con otros que sí lo hicieron", dijo Félix, que había ido a visitar al muchacho al Roca.
"El problema -añadió- es que los jóvenes no tienen nada para hacer, no tienen posibilidades. Lo que pido es que chicos como el mío tengan la chance de estudiar, que les brinden herramientas para hacer algo en la vida".
"Hay que tener en cuenta las circunstancias en las que se vive. Influyen muchas cosas. Por ejemplo, es cierto que hay más policías en la calle. Pero también que cada vez se ven más drogas. Si la gente que tiene plata vive estos problemas, ¿cómo no los vamos a tener nosotros, que tenemos muchos menos recursos que ellos?", se preguntó preocupada Marcela, mamá de un chico en conflicto con la ley. "Uno siente mucha impotencia. Por ejemplo, si tengo que salir a hacer un trámite, por temor a que mi hijo cometa algún error lo dejaría encerrado en mi casa. Si justo llega un asistente social, va a decir que es abandono de persona", agregó.
"Yo pienso que los chicos entran acá y salen peor. Hace una semana vine a visitar a mi hermano y lo encontré drogadísimo", indicó Sofía, de 22 años. Sin embargo, la joven aclaró que luego notó una mejora en el chico, que está acusado de robo. "El está en un sector tranquilo, y la verdad es que desde que está acá al menos no tiene tantos problemas con la droga", dijo.
"Sería un error que manden a los chicos tan jóvenes a cárceles. Porque después, aunque tengan 100 años, no van a comprender qué hicieron: si no maduraron, no sirve de nada", sostuvo Liria.







