
Vilela, otro “mártir de Metán”
Distinguido jefe, degollado junto a Marco Avellaneda. Por Carlos Páez de la Torre (h) - Redacción LA GACETA.
COMBATE DE SAN CALA. El óleo de Blanes representa al coronel Vilela en el momento en que manda a su compañera que se aleje del campamento, pues avanzaban las fuerzas de Pacheco. LA GACETA

Es sabido que el 3 de octubre de 1841, sin forma alguna de juicio, por orden del general Manuel Oribe fue degollado el doctor Marco Manuel de Avellaneda, jefe de la Liga del Norte contra Rosas. Catorce días atrás, el movimiento había sido derrotado en la batalla de Famaillá. Pero no suele recordarse que, junto con Avellaneda, fueron ejecutados otros cinco militares: el coronel José María Vilela, el comandante Lucio Casas y los oficiales Gabriel Suárez, Leonardo Souza y José Espejo.
Entre ellos, el primero era un guerrero muy destacado. José María Vilela, porteño, nacido en 1791, había peleado contra los ingleses en las jornadas de la Reconquista y de la Defensa. Desde entonces siguió en el ejército.
En la campaña de Santa Fe, en 1818, su desempeño en Paso de Aguirre le valió una condecoración. Participó en numerosas acciones en el ejército de Dorrego y en la campaña de La Madrid contra Ramírez, con su escuadrón "Colorados de Las Conchas". Se hizo muy conocido y respetado por su coraje.
Al estallar la Guerra con el Brasil, marchó de inmediato al frente. Organizó el cuerpo "Colorados de Línea", y se batió heroicamente en Bacacay y en Ituzaingó, donde fue nuevamente condecorado. También estuvo en los combates de Camacuá y de Potreros de Filiberto. Fiel seguidor del general Lavalle, actuó en las acciones de Las Palmitas y de Yeruá. Al organizar Lavalle el "Ejército Libertador", en 1840, se constituyó la llamada "Legión Vilela" con los escuadrones Berón de Astrada y Rolón. Entre las acciones que siguieron, Vilela estuvo en Quebracho Herrado, y el 8 de enero de 1841, su columna fue sorprendida y derrotada en San Calá por el federal Pacheco.
Vino con Lavalle a Tucumán, y fue batido con él en la batalla de Famaillá, el 19 de setiembre de 1841. Luego de esa acción, Avellaneda, Vilela, Casas, Suárez, Souza y Espejo partieron presurosos al norte, con intenciones de exiliarse en Bolivia. Como se sabe, el traidor Gregorio Sandoval los entregó a todos. Fueron capturados en la estancia La Alemanía, del departamento Guachipas. Llevados a presencia de Oribe, en el campamento de Metán, el jefe federal dispuso ejecutarlos.







