Tirado en el suelo, mientras los asaltantes le apuntaban a la cabeza con armas de fuego, Fabián Manuel Mansilla sólo podía pensar en sus hijos, que estaban en el cuarto de al lado. "Llévense lo que quieran, pero por favor, váyanse", suplicó. La pesadilla duró 20 minutos; le pareció eterna. Los delincuentes le robaron $ 2.400, su motocicleta y otros bienes.
Mansilla, de 34 años, vive junto con su esposa y sus cinco hijos en la manzana "D" del barrio Ampliación El Molino, a la altura de calle Juan Posse al 2.100. Ayer a la madrugada, el hombre dormía en su cuarto, al lado de su esposa, Laura Alejandra Sandoval, y de su hijita de seis años. El resto de sus chicos, también menores, descansaban en una habitación contigua.
A las 3, Mansilla se levantó sobresaltado. "Los perros ladraban mucho; entonces, fui a ver qué pasaba. No había llegado al living, cuando sentí el reventón", narró. Los ladrones, utilizando un tubo para desagüe de cemento, habían tumbado la puerta de entrada. "Eran cuatro tipos que tenían pistolas negras. Mi esposa dice que después entraron más. Me apuntaron a la cabeza y uno me dio un culatazo", expresó. En segundos, los asaltantes redujeron a toda la familia. "A mi mujer, a nuestra hija menor y a mí nos encerraron en mi dormitorio. Y otro ladrón se quedó encerrado con mis otros chicos. Fue horrible", recordó.
"¡Dame toda la plata y todo lo que tengás de valor, porque te vamos a reventar!", gritaba desaforado uno de los asaltantes, mientras el resto de la banda revolvía la casa. "Actuaron todo el tiempo violentamente -dijo Mansilla-. Decían muchas malas palabras y nos amenazaban todo el tiempo. En un momento, mi hijita se largó a llorar y uno de los ladrones le gritaba a mi señora: ?¡hacela que se calle!?. Fue horrible, porque ella quiso moverse y le dieron dos culatazos con una pistola".
En el dormitorio, los delincuentes encontraron el dinero, con el cual Sandoval iba a viajar hacia Bolivia para comprar ropa. Además, sustrajeron dos reproductores de DVD, un equipo de música, una computadora completa, y la Honda CG 125 roja, dominio 290-CPC, del dueño de casa. Dejaron maniatadas a las víctimas, y luego se fugaron.
"Cuando logramos soltarnos, lo primero que hicimos fue correr hasta donde estaban nuestros hijos. Vimos que estaban bien, y salimos a la calle, pero ya no había nadie", aseguró Mansilla. Sin embargo, un testigo le dio datos importantes que podrían ayudar a esclarecer el hecho. "Me contó que vio dos vehículos parados al frente de mi casa y que la gente cargaba cosas ahí. El pensó que era por nuestro negocio de ropa; no se imaginó que nos estaban robando", indicó. Al parecer, los rodados que habría observado el testigo eran una camioneta Renault Kangoo blanca y un automóvil azul.
Lo que más le llamó la atención a Mansilla es la manera en la que hablaban los asaltantes. "Simulaban tonada cordobesa. Pero eran, sin lugar a dudas, tucumanos", explicó.
Sobre la base de los datos obtenidos, personal de Robos y Hurtos trabaja para tratar de identificar a los asaltantes.
Según el hombre, la zona no es peligrosa. "Nunca me habían robado. Yo me crié acá, y la gente es muy buena conmigo. Como todo barrio, tiene sus cosas, pero sé que los que me asaltaron no son de por acá. Aunque sabían que teníamos esa plata para comprar ropa", concluyó, aún asustado, Mansilla.







