La crisis financiera mundial no ha golpeado con una fuerza considerable a la mano de obra, según Ernesto Altea, pero sí ha acentuado un problema que ya venía agudizándose desde fines del año pasado: la dificultad de las empresas para acceder al financiamiento. El gerente de la Unión Industrial de Jujuy (UIJ) planteó que los gobiernos no deben quedarse de brazos cruzados frente a esta inconveniente. Deben -afirmó en un diálogo telefónico con LA GACETA- incentivar la dinámica del aparato productivo, que produce recursos económicos, a diferencia de la obra pública, que no los genera.
- ¿Cómo se encuentra el sector productivo jujeño y del NOA, en general, en este contexto extraño para la economía argentina?
- Lo que estamos viendo en Jujuy, que se repite en las otras provincias, es que el primer efecto que está dejando esta crisis es la dificultad financiamiento. Esto genera complicaciones en el mercado y un aumento de la posibilidad de que se corten las cadenas de pago. Y es sabido que eso repercute primero en las empresas más chicas. Nosotros lo hemos estado conversando aquí, y creemos que los Gobiernos provinciales deben salir a facilitar el financiamiento a las empresas más chicas. Todas las líneas que hoy se destinan a inconvenientes menores deben ser destinadas a financiar capital de trabajo, al menos durante este período de incertidumbre que durará por lo menos seis meses o un año. Las empresas más grandes tienen mayores facilidades para acomodarse, pero a las pequeñas les resulta complicado.

- ¿Qué perjuicios tangibles se observa que produjo la crisis?
Todavía, en lo referido al personal contratado, no hubo despidos masivos. Pero se nota muy claramente, por ejemplo, una disminución de los precios internacionales de los productos que elaboramos en el norte. Por ejemplo, el azúcar y los minerales. Estos han bajado todos por encima del 30%, lo que significa una caída proporcional de la facturación de las empresas de la región. Se retraen y se posponen las inversiones, y comienza a haber dificultades en las ventas.
- ¿Y los gobiernos provinciales actúan en consecuencia?
- Casi todos los gobiernos de la región tienen mecanismos directos para facilitar el acceso al crédito. Hay algunos que subsidian las tasas de interés. Y otros que dan créditos directos para la incorporación de capital de trabajo. Si es necesario, deberían pensar en ayudas extraordinarias. Los países europeos y Estados Unidos refuerzan el sistema financiero. En nuestro caso nos parece que directamente se debería ayudar a las empresas. Y se debería gestionar ante el Gobierno nacional el uso de los créditos de IVA como pago a cuenta de los aportes patronales, por ejemplo.

- Entonces, no parece que los gobiernos provinciales estén actuando en ese sentido...
- Da la sensación de que en general están a la defensiva. Prefieren apuntalar la obra pública. Pero lo que genera recursos es el aparato productivo, no la obra pública. El esfuerzo del Estado debe estar apuntado a movilizar el aparato productivo, que es el que produce el ingreso por impuestos. Los puestos de trabajo que se pierden son difíciles de recuperar. El esfuerzo tiene que estar ahí. Hasta ahora están a la defensiva, pero tienen que tomar la iniciativa. En Jujuy, el tema del flete es una particular complicación. En las inversiones que están previstas para la recuperación del Belgrano Cargas no se incluye a Jujuy. La situación aquí es peor. Entonces, los gobiernos tienen que actuar ahí, atendiendo estas dificultades.
- ¿Qué perspectivas hay respecto de la duración de este período de crisis o, por lo menos, de retracción de la economía? Usted mencionó entre seis meses y un año...
- Este es un deseo. Ojalá. La verdad es que en este momento opinar sobre la profundidad de la crisis es medio complejo, porque uno puede hacer terrorismo. No hay parámetros realistas. Mi esperanza es que tomemos decisiones constructivas vinculadas a impedir que se pare el aparato productivo. Y si eso ocurriese, las consecuencias sobre el empleo y sobre la actividad económica van a ser mucho menores. No debemos sentarnos a esperar soluciones del Gobierno nacional. Si defendemos las decisiones del matrimonio gobernante vamos a estar como estamos. Nosotros tenemos que tomar nuestras propias decisiones. Y buscarlas entre nosotros. Las cifras que requieren las PyME para su sostenimiento y para su funcionamiento no son cifras enormes como las que requiere la movilización de la obra pública. Por decir, con $ 10 millones se están subsidiando tasas puede generar un movimiento de entre $ 50 y $ 70 millones, que llevado a las necesidades de las PyME pueden ayudar a sostener las fuentes de trabajo y a movilizarlas.







