“Sentí el olor y me empezó a arder la garganta”

Un transformador, perteneciente a EDET, se rompió mientras era transportado y el líquido cubrió seis cuadras de la avenida Avellaneda. Los vecinos de la zona sufrieron dificultades para respirar. En la empresa sostuvieron que el líquido no contenía sustancias tóxicas. Impresionante operativo.

ARDOR. Un operario de EDET se cubre el rostro al retirar el polvo. GENTILEZA LUCAS FERMOSELLE
ARDOR. Un operario de EDET se cubre el rostro al retirar el polvo. GENTILEZA LUCAS FERMOSELLE
05 Noviembre 2008

Cerca del mediodía, a Margarita Albornoz le empezó a picar la garganta. Un olor desagradable entraba por la ventana de su casa, en avenida Avellaneda al 100. “Salí a la calle para percibir de dónde venía el olor. Vi que en la esquina (Avellaneda y Amadeo Jacques) había mucha gente reunida y me acerqué. El hedor era muy fuerte y la calle estaba cubierta por un líquido negro”, relató la mujer, de 52 años. Una mancha oscura se extendió a lo largo de seis cuadras de la avenida. Todo ese tramo quedó regado ayer por el aceite de un transformador de EDET. El aparato, que era trasladado en un camión a la central de la empresa, se rompió durante el trayecto y derramó el líquido. Consecuentemente, fue necesario cortar el tránsito durante gran parte del día, hasta que se limpió totalmente el área. Además, muchos vecinos de la zona dijeron haber sufrido serias molestias al respirar.
Todo comenzó alrededor de las 11. Un camión de la empresa transportaba cuatro transformadores desde una planta en Tafí Viejo, donde se les había hecho mantenimiento, hasta la sede de la firma, en Avellaneda al 200. “Aparentemente, el conductor tuvo que hacer una frenada brusca y los transformadores se golpearon. La cuba de uno de ellos se rompió y el aceite comenzó a derramar”, explicó el administrador del área metropolitana de EDET, Daniel Nicoloff.
El derrame comenzó en Esquina Norte (avenida Sarmiento y avenida Avellaneda) y se extendió hasta la sede de la empresa, en Avellaneda al 200. “Yo venía en un taxi, detrás del camión. Vi que estaba perdiendo líquido. Pensé que se trataba de algún desperfecto mecánico del vehículo. Cuando me bajé, comencé a sentir el olor y me empezó a picar la garganta. Espero que no sea nada tóxico”, dijo preocupado Luciano Véliz, otro vecino. “Tenemos miedo de que el aceite tenga alguna sustancia que sea mala para el organismo. Cerramos todas las ventanas para evitar que el olor entre en la casa”, afirmó Aída Albarracín. Aunque pocos se acordaban del nombre, los vecinos se referían al PCB (Bifenilos policlorados), una sustancia que hasta hace algunos años contenían los aceites de los transformadores eléctricos y que en 2005 fue prohibida por su toxicidad. Pero Nicoloff sostuvo que el líquido que se derramó era aceite mineral nuevo, libre de PCB. “Ningún equipo de la empresa tiene ese compuesto”, afirmó.
Pocos minutos después de que se produjo el derrame, personal de la Dirección de Tránsito de la Municipalidad cortó la circulación vehicular en la mano oeste de la avenida para evitar accidentes. Mientras tanto, los empleados de la empresa comenzaron a cubrir el aceite con distintos tipos de polvos absorbentes. Luego, el polvo fue retirado y se limpió el pavimento.
El operativo que se montó fue impresionante. Además de Tránsito, participaron Defensa Civil y el cuerpo de Bomberos de la Policía. El subdirector de esta dependencia, Raúl Lobo, explicó que el transformador averiado tenía 400 litros de aceite. “Calculamos que se derramó la mitad”, explicó el comisario. “Se trata de un aceite altamente refrigerado que no contiene PCB. Desde 2004, la empresa sólo puede utilizar este tipo de aceite. El olor que la gente sintió puede deberse a que el líquido estaba muy concentrado y en esas condiciones se puede desarrollar algún tipo de olor. Pero no es contaminante”, explicó Lobo.
Como consecuencia del operativo, se produjeron embotellamientos en distintas calles aledañas, especialmente en la Balcarce. “Avanzamos a paso de hombre. Todos los autos de la Avellaneda se vinieron a la Balcarce. No llego más a mi casa”, se quejó Julio Ortega, el conductor de una camioneta, mientras el olor nauseabundo cubría la zona.

Comentarios