LONDRES.- James Bond ya no lleva traje de baño, aunque sigue teniendo músculos. El actor inglés Daniel Craig revolucionó en “Casino Royale” el papel del famoso agente secreto. Ahora llega al cine su segunda misión. Este nuevo Bond renuncia a los juguetes tecnológicos, al cocktail perfecto y a Miss Moneypenny. Con sus ojos de color azul profundo, Craig, de 40 años, tampoco tiene ya el encanto seductor de un caballero inglés, sino que es un anguloso paquete de músculos en lucha contra el mal.
“Quantum of Solace”, que hoy celebra su estreno mundial en Londres, comienza su trama allí donde terminó hace dos años “Casino Royale”. Bond quiere saber esta vez quién se oculta detrás de la traición de su gran amor Vesper.
El director suizo-alemán Marc Forster (“Monster’s Ball”) toma esto como punto de partida para hacer recorrer a 007 medio mundo. El agente lucha en esta nueva entrega de la saga una vez más en diversos lugares: en Italia, Haití, Bolivia o Alemania. Aunque “Quantum of Solace” es con 103 minutos la película de Bond más corta de todos los tiempos, la historia es bastante compleja. Tras algunas peripecias, Bond da con la pista del empresario sin escrúpulos Dominic Greene (Mathieu Almaric). Greene se compromete hacia afuera con el medio ambiente, pero en realidad es el motor detrás de la organización “Quantum” con la que en secreto lleva a cabo negocios sucios. Promete a un general exiliado, interpretado por el mexicano Joaquín Cosio, hacerse con el control de Bolivia a cambio de sus fuentes de agua.
La película, sin embargo, no se rodó en Bolivia, pero sí en varios países de Latinoamérica como Chile, Panamá y México. El francés Almaric, quien hace poco brilló en la piel de un periodista totalmente paralítico en “La escafandra y la mariposa”, de Julian Schnabel, está a la altura de Bond como antagonista. Es un hombre de negocios imprevisible en el ámbito internacional y por lo tanto difícil de cazar.
El bien y el mal
De alguna manera, “Quantum of Solace” se convierte así en reflejo de las inseguridades de nuestro tiempo, en el que los límites entre el bien y el mal no están para nada tan determinados como durante la Guerra Fría. También en sus conflictos internos, Bond recuerda más a un héroe cinematográfico moderno, como por ejemplo al Batman de “El caballero de la noche”. La pérdida de su amor Vesper afecta a 007 y lo hace actuar de forma casi maniática, de manera que en algún momento incluso se opone a las órdenes de su jefa M. (Judi Dench) y persigue al asesino de Vesper por su propia cuenta. Para ello, cuenta con el apoyo de la nueva chica Bond Camille (Olga Kurylenko), que también quiere llevar a cabo una venganza personal.
El super espía 007 parece ser a prueba de balas. Según estimaciones de la industria cinematográfica, la nueva entrega de Bond podría mostrarse intocable ante las malas críticas y la recesión. (DPA- Reuters- Especial)








