Se hace un análisis de cada caso

Testimonios de víctimas.

26 Octubre 2008

Los fiscales consultados por LA GACETA prefirieron no pronunciarse públicamente respecto de la liberación de la mayoría de los arrebatadores detenidos desde principios de año, aunque advirtieron que en todos los casos se hace un análisis de la causa y se actúa rigurosamente en el marco de la ley.
“Cuando está comprobada la flagrancia, la mayoría solicita la prisión preventiva, pero después depende del juez. Lo mismo pasa cuando nos informan que el detenido tiene antecedentes. Nosotros no liberamos porque sí”, explicó uno de los fiscales. Un colega dijo que son conscientes de que se trata de un delito que conmueve, y que se perpetra a diario. “Sabemos que debemos tratar este tipo de casos con cuidado, sobre todo cuando las víctimas resultan heridas por la violencia del ataque”, especificó.

Testimonio de víctimas

- Patricia Fabiana Reyes sufrió un arrebato cuando caminaba por la esquina de calles Rivadavia y Bolivia. “Eran dos hombres, que iban en una moto. Pararon delante de mí y trataron de robarme la cartera. Se sorprendieron; me puse firme y no quería entregársela; pero se la terminaron llevando porque se rompió la correa”, narró la víctima. Los motoarrebatadores escaparon a toda velocidad, pero agentes de Policía los interceptaron a pocas cuadras de allí y recuperaron los bienes. “Desde ese día trato de no usar cartera. Una intenta ser más precavida. No es que haya quedado aterrorizada, pero sí camino con más cuidado por la calle”, manifestó Reyes. “Por suerte no fueron tan violentos como sé que son los ladrones en otros ataques. Sólo me hicieron unos rasguños”, concluyó.

- “Me atacaron cuando bajé del colectivo” relató Marta García, quien fue atracada en la parada de calle Alberdi, esquina San Lorenzo. “Eran las 23. Parece que ellos venían siguiendo el colectivo en su moto; no bien pisé la vereda, intentaron arrancarme la cartera. Pero como la tenía abajo de la campera no pudieron hacerlo. Me arrastraron varios metros y quedé con raspones en los codos, en la espalda y en las piernas”, detalló García. Luego agregó: “después del robo quedé con mucho temor. Miro hacia atrás siempre cuando cruzo la calle”. La Policía, según la mujer, no logró dar con los ladrones.

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- “Quedé muy mal emocionalmente”,  contó con preocupación una mujer que sufrió este tipo de ataques y que prefirió no dar a conocer su nombre por temor. “Pasa que el ladrón es del barrio, y tengo mucho miedo”, agregó. El ataque ocurrió cuando la mujer caminaba por Rivadavia y Perú, poco antes de la medianoche. “Yo volvía de la facultad. El chico estaba parado ahí; parece que esperaba a que pasara alguien para asaltarlo. Me arrancó la mochila y salió corriendo”, recordó la víctima, consternada. “Durante el robo, como forcejeamos, el ladrón me arrancó cabellos y me dio golpes. Pero, por suerte, no fue nada de gravedad”, recalcó. La Policía logró atrapar a un sospechoso, que fue entregado a la Justicia. Sin embargo, la víctima aún no logra recuperarse del mal momento. “Trato de no salir, o me manejo en colectivo. Antes me confiaba y caminaba de noche, pero ahora prefiero directamente ni salir”, expresó.

- No sólo las mujeres son blanco de arrebatadores. El 8 de octubre, el subcomisario Víctor Hugo Guaymás, quien se desempeña en la Unidad Regional Oeste, regresaba a su casa en un colectivo de la línea 17. Cuando descendió, sobre la vereda de la calle Olleros al 2.300, un desconocido de unos 20 años le sustrajo un sobre negro de cuero y salió corriendo. Dentro del bolso, el subcomisario tenía su arma reglamentaria y su credencial de identificación.

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