CIENCIA Y ESPIRITU. Durante su intervención, Aldo Ferrer opinó que los argentinos “quedamos rezagados en las creaciones de ingenio”. LA GACETA / ANALIA JARAMILLO

La relación entre cultura y desarrollo es compleja, pero debe haber una correlación entre ambas, afirmó el economista Aldo Ferrer en la primera jornada del II Congreso Argentino de Cultura, que se inauguró ayer en el Teatro San Martín.
El encuentro "Hacia políticas culturales de Estado: cultura y desarrollo" se extenderá hasta el domingo, después del mediodía, con la asistencia de alrededor de 3.000 personas, entre las que hay referentes culturales y representaciones de todas las provincias argentinas.
Según opinó Ferrer en su disertación, el gran desafío de la Argentina y de Latinoamérica consiste en igualar el desarrollo de las ciencias y la tecnología con el de las artes que, dijo, "otorgan identidad". Insistió en que la fórmula para lograr un modelo de país debe estar enfocada en la "consolidación de la densidad nacional " y aclaró que "no hay que ir a comprar un libreto al extranjero".
"Lo que la Argentina tiene que hacer ahora es reflexionar, trabajar para la inclusión, no vender el patrimonio; consolidar la democracia, construir desde la universidad visiones propias de la realidad... ", aseveró.
El desafío de Argentina
En su disertación, Ferrer clasificó las expresiones culturales en "creaciones del espíritu", como las artes, las danzas, la literatura, el teatro o los deportes y las "creaciones del ingenio", vinculadas a las ciencias, al conocimiento de la vida, a la tecnología. "Las creaciones del espíritu son producto de la creación individual y abarcan a personas de los sectores más diversos. Son las que crean cultura y conforman la identidad de un pueblo", definió.
Según el integrante del Grupo "Fénix" y ex ministro del gobierno de Alejandro Lanusse (1970 - 1971) todas las naciones son creadoras de culturas ricas, de identidades, de creaciones del espíritu. "Pero lo que le ocurre a la Argentina y al resto de Latinoamérica es que, en cambio, en las creaciones de ingenio quedamos rezagados", dijo. Y el modo de resolverlo, repitió, es "que cada país lo resuelva dentro de sus propias fronteras". "El gran desafío es colocar las creaciones del ingenio argentino a la altura de las creaciones del espíritu".
Lograr el objetivo, analizó, va a depender "de la calidad de nuestras respuestas, de la solidez de nuestras instituciones, de la capacidad de entendernos, de lograr resolver algunos dilemas básicos que históricamente siguen pendientes, y fortaleciendo la densidad nacional. La cohesión social, la calidad del liderazgo, la solidez de la democracia, de la participación, del pensamiento crítico, y comenzar a ver el mundo desde nuestra propia perspectiva, no desde la de los centros de poder, cuyas ideas organizan el mundo para sus propios beneficios, no para el de los países subordinados", añadió.
Crisis económica
El economista opinó que el mundo se encuentra en un momento de transformación en el que, después de cinco siglos de hegemonía de Occidente -primero Europa y luego Estados Unidos- están emergiendo con fuerza China y la India, que representan el 40 % de la población, además de Japón, Corea y Taiwán, que salieron del atraso y construyeron estructuras productivas complejas.
"Se está produciendo una traslación del polo central que va a generar polos alternativos y, a diferencia con el pasado, sucede en forma pacífica porque ahora el poder se acumula a partir del conocimiento y no del territorio", afirmó.
Ferrer, para quien la Argentina y el resto de los países latinoamericanos son sólo protagonistas marginales de la actual crisis económica que vive el sistema internacional, opinó que "este maremoto financiero no podrá reproducir los efectos que tuvo la crisis de la década del 30". "Los países centrales van a actuar para mantener las reglas del juego pero el modelo neoliberal (que hizo caer a la Argentina y generó la crisis de 2001) ahora estalló a nivel mundial", enunció.
El experto -que estimó que la crisis podría concluir antes de fin de año- reconoció que esta tendrá consecuencias en la economía real. No obstante, subrayó que la Argentina "puede decidir cómo se parará frente a la crisis, lo que dependerá de sus respuestas".








