Campo: revival del conflicto

Por Roberto F. Bertossi - Investigador de la UNC (Córdoba).

12 Octubre 2008

La reactivación visible y palpable de un conflicto Gobierno-campo que nunca dejo de latir revela ciertos distanciamientos, poca o estéril comunicación entre el sector público y el sector agrario; cierta debilidad y miseria institucional funcional, y excesos corporativos.
En el mundo esta no ha sido la tónica predominante. En aquellos países donde ha habido acercamiento y participación del gobierno con el campo mediante diálogos francos y productivos son mayores las probabilidades de éxitos sectoriales y de beneficios también compartibles socialmente.
Sin perjuicio de ello, a la luz de una ya crónica crisis agraria conforme los nuevos ritmos mundiales, siempre se podrá lograr un desarrollo más armónico y más equilibrado sólo cuando se alcance la confluencia del consenso, la equidad y una participación de todos los actores públicos y privados.
Lograr un punto de encuentro, de ecuanimidad y de resolución permitirá reactivar un auténtico y neutral ruralismo incubando y expandiendo empresas locales, generando empleo, creando y asimilando tecnociencias; siendo protagonistas de mercados.
Todo esto nos debe enseñar a dejar de achacarle erróneamente a otros todas nuestras dificultades ya que somos en gran medida los únicos responsables de nuestros éxitos o fracasos económicos.
Es deseable que, con premura, comencemos a tirar juntos de nuestro envidiable e incomparable arado común; ojalá el Gobierno asimile su parte contenida en la pedagogía de estos críticos días agrarios que ha consumido la esterilidad del conflicto para abandonar su contraproducencia persuadiéndole de que un gran objetivo nacional debe ser el constante incremento de productividades y competitividades usufructuando con políticas económicas adecuadas y razonables nuestras enormes ventajas comparativas naturales al favor de una segura global demanda de nuestros productos y frutos del campo, horizonte más que auspicioso y alentador para incentivos públicos y diversificación privada de actividades, sumergiéndose en nuevos nichos de negocios o en algunos que existiendo, todavía demandan una mayor presencia.
Que final y rápidamente un diálogo fecundo del gobierno con el campo y la responsable asunción de sacrificios compartidos que reclama este conflicto nos permita encontrar la llave que lo destrabe liberando prioritariamente a tantos pequeños y medianos productores de la asfixia actual o inminente agravada por una sequía inusual.

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