07 Octubre 2008 Seguir en 
SAN PABLO.- El mercado financiero brasileño vivió un lunes negro, que causó una caída de hasta un 15,06% en la Bolsa de Valores de San Pablo, que recuperó luego parte de las pérdidas y cerró con una baja del 5,43%, en una jornada en la que el dólar llegó a 2,20 reales. La disparada de la cotización del dólar frente al real fue contundente: subió un 7,53% con respecto al viernes -el mayor salto desde enero de 2002-.
Después de que la rueda se suspendió dos veces debido a pérdidas acentuadas, el Bovespa cerró cotizado a 42.100,79 puntos, lo que supuso un retroceso de 2.416,53 unidades frente al viernes.El giro financiero totalizó U$S 2.391 millones, por debajo del promedio diario de este año, lo que fue interpretado por los analistas como una señal positiva, de que, pese a la baja acentuada, no se produjo una carrera por venta de papeles.
El Bovespa llegó a caer por debajo de los 40.000 puntos al comienzo de la sesión, cuando un ambiente de pánico llevó a una caída del más del 10%, que accionó el mecanismo denominado circuit breaker: suspensión de los negocios por media hora, a sólo 18 minutos después de su inicio. La tendencia a la baja se acentuó tras la reanudación de las operaciones, a las 10:48 (hora local), y a las 11:44 el pregón volvió a ser suspendido, cuando la caída del Bovespa llegó al 15,06%. El nerviosismo se atenuó en las últimas horas de negocio, después que el ministro de Hacienda, Guido Mantega, y el titular del Banco Central de Brasil, Henrique Meirelles, anunciaron medidas para abastecer de crédito a los exportadores. Aunque reconoció que la actual crisis financiera es quizás la peor desde 1929, Mantega aseguró que la turbulencia afectará menos a Brasil: "no tenemos problema de solvencia, sólo sufrimos un problema de liquidez a raíz de esa reducción del crédito internacional". Al respecto, anunció que parte de las reservas de divisas por más de U$S 206.000 millones que están hoy invertidas en bancos internacionales será transferida a bancos brasileños que se dispongan a conceder créditos para los exportadores. (DPA)
Después de que la rueda se suspendió dos veces debido a pérdidas acentuadas, el Bovespa cerró cotizado a 42.100,79 puntos, lo que supuso un retroceso de 2.416,53 unidades frente al viernes.El giro financiero totalizó U$S 2.391 millones, por debajo del promedio diario de este año, lo que fue interpretado por los analistas como una señal positiva, de que, pese a la baja acentuada, no se produjo una carrera por venta de papeles.
El Bovespa llegó a caer por debajo de los 40.000 puntos al comienzo de la sesión, cuando un ambiente de pánico llevó a una caída del más del 10%, que accionó el mecanismo denominado circuit breaker: suspensión de los negocios por media hora, a sólo 18 minutos después de su inicio. La tendencia a la baja se acentuó tras la reanudación de las operaciones, a las 10:48 (hora local), y a las 11:44 el pregón volvió a ser suspendido, cuando la caída del Bovespa llegó al 15,06%. El nerviosismo se atenuó en las últimas horas de negocio, después que el ministro de Hacienda, Guido Mantega, y el titular del Banco Central de Brasil, Henrique Meirelles, anunciaron medidas para abastecer de crédito a los exportadores. Aunque reconoció que la actual crisis financiera es quizás la peor desde 1929, Mantega aseguró que la turbulencia afectará menos a Brasil: "no tenemos problema de solvencia, sólo sufrimos un problema de liquidez a raíz de esa reducción del crédito internacional". Al respecto, anunció que parte de las reservas de divisas por más de U$S 206.000 millones que están hoy invertidas en bancos internacionales será transferida a bancos brasileños que se dispongan a conceder créditos para los exportadores. (DPA)
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