La Argentina no tiene inmunidad frente a la crisis del mundo

Punto de vista. Jorge Colina - investigador jefe del Instituto de Desarrollo Social de Argentina.

07 Octubre 2008
Aunque las secuelas de la crisis financiera internacional son todavía difíciles de dimensionar, su incidencia sobre los precios internacionales de los commodities es claramente negativa. Bajo estas condiciones, aumenta la urgencia de replantear varias estrategias. Una, en especial, es la de apuntalar el financiamiento del sector público en base a impuestos a las exportaciones. La alta dependencia de las finanzas públicas a los precios internacionales queda en evidencia cuando se observa que las retenciones explicaron casi el 60% del superávit fiscal en el 2004 y llegaría al 86% en el 2008. Esto se dio en el marco de precios internacionales inéditamente altos. Sin embargo, el fenómeno se está revirtiendo. Por ejemplo, el precio de la soja -el complejo que mayores exportaciones reporta al país- ha caído desde un nivel récord de más de U$S 600 la tonelada a mitad de año hasta U$S 363 en setiembre.
Por esta razón es muy arriesgado diseñar las políticas públicas internas bajo el supuesto de que la Argentina goza de inmunidad frente a la crisis. Un testimonio ilustrativo de esta miopía aparece en el proyecto de Presupuesto 2009 donde se proyecta recaudar en concepto de retenciones a las exportaciones 4,4 puntos del PBI cuando la media entre 2004 - 2007 estuvo en el orden de los 2,5 puntos del PBI, con un mundo que no estaba en crisis.
En este contexto, la decisión de asumir una actitud menos hostil hacia el mercado financiero internacional (Club de París, bonistas que no entraron al canje) es un gesto sensato, aunque posiblemente tardío e inoportuno. Cuando todos los países emergentes están siendo marginados del financiamiento internacional, resulta poco realista suponer que el cambio de actitud de la Argentina sea suficiente para conseguir los fondos que le permitan cubrir el bache fiscal que van a generar los precios internacionales menos favorables. Aun cuando el proceso de reconstrucción de credibilidad sea altamente exitoso, es muy probable que el acceso al crédito continúe siendo muy limitado.
La crisis financiera internacional surge así como un factor de suficiente entidad como para desencadenar una nueva manifestación de insolvencia fiscal crónica que sufre la Argentina. En lugar de negar el problema, como implícitamente se asume en el proyecto de Presupuesto 2009, es fundamental comenzar a asumir el desafío de transformar la organización del sector público para lograr un sistema tributario más eficiente y mecanismos de priorización y gestión del gasto público más equitativos.

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